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Este será el primero de una serie de artículos sobre el conjunto de enfermedades relativamente nuevas (si tenemos en cuenta que para la medicina, 10 años es muy poco tiempo), enfermedades conocidas pero que han repuntado en los últimos años, y enfermedades curiosas por el hecho de que podrían estar erradicadas si los gobiernos de cada país hubieran hecho bien su trabajo en el área sanitaria.

Empezare con la Legionelosis o Enfermedad del Legionario. Su nombre se debe a que la primera vez que se identificó la enfermedad fue en 1976, afectando a un grupo de legionarios en una convención en el hotel Bellevue Shathard (Filadelfia, Pensilvania). Hubo 182 afectados y un total de 29 muertos. Al cabo de un año después se identificó al causante del brote como Legionella pneumophila.

Los síntomas de este primer brote eran los de una pneumonía, con debilidad, cansancio, fiebre, tos… el 50 % de los afectados también presentan diarrea.

Más tarde, en el año 1978, hubo un segundo brote de legionela sin pneumonía en Michigan. Sus síntomas fueron los de la Fiebre de Pontiac (fiebre, dolor muscular, sin pneumonía). Este brote era autolimitado, en 2-5 dias los pacientes se curan sin tratamiento.

La Legionelosis se puede catalogar como una enfermedad emergente, pues su descubrimiento es de hace pocos años. Es una enfermedad de origen ambiental, sin transmisión de persona a persona (al contrario que la tuberculosis).  Su propagación se produce a través del aire acondicionado, calentadores de agua, duchas con masaje, baños de burbujas… es decir, lugares donde se producen aerosoles de agua. Los individuos más susceptibles suelen ser adultos de 40 – 70 años de género masculino; y con más riesgo aún se encuentran los individuos fumadores, diabéticos o con algún tipo de enfermedad pulmonar crónica.

Actualmente la situación está mucho más controlada, ha aumentado la información sobre esta bacteria, existen programas de mantenimiento de las zonas de riesgo (como las torres de refrigeración) y existen muchas más herramientas de detección que antes.

El caso más grave a nivel mundial fue hace 10 años, en el año 2001, en Murcia con 449 afectados y 5 muertos de un brote por un mal funcionamiento del aire acondicionado en un centro comercial.

Como conclusión, la mejor forma de prevención contra enfermedades como esta es el control de las zonas de riesgo (en este caso, los sistemas que pueden dar lugar a aerosoles de agua) y por supuesto no consumir agua contaminada, pues la legionela es un microorganismo autóctono del agua, pero si esta está contaminada, también podemos infectarnos.

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