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Uno nunca deja de sorprenderse de lo peculiar que puede llegar a ser el cuerpo humano, o de lo raras que son sus reacciones ante los diferentes estímulos o “ataques” externos. En este caso os hablaré un poco sobre qué es la migraña y porque uno de sus causantes, entre otros, es el queso.

Para introducirnos en el tema, la migraña supongo que será de sobra conocida como aquella enfermedad que da un dolor de cabeza crónico, que aparece de forma ocasional y puede llegar a tener hasta varias horas de duración. Se suele producir de forma unilateral (es decir, en un solo lado de la cabeza), de forma intensa y pudiendo llegar a ser incapacitante. En algunas personas llega a producir incluso nauseas o vómitos, hipersensibilidad a los estímulos físicos o incluso “aura” (síntomas neurológicos como alteraciones del lenguaje o dificultad de visión, entre otros).

Normalmente este tipo de enfermedad aparece entre los 10 y los 30 años, más en hombres que en mujeres y dando la típica sensación de malestar y cefalea (¿recordáis el dolor de cabeza de la resaca? Pues algo así). Según la OMS, la cefalea puede llegar a dar un grado de invalidez similar a una tetraplejia.

La importancia aquí es, ¿cómo se desencadena el dolor? ¿por qué empieza una migraña? Pues existen diferentes desencadenantes, o también llamados Triggers o Disparadores: la menstruación, el humo del tabaco, la actividad física intensa, las alteraciones del patrón del sueño, cambios en la rutina e incluso algunos alimentos, como el café, el chocolate, el alcohol… ¡y el queso! Para cada persona el desencadenante es variable, no todos tienen el mismo, ni tienen por qué ser todos.

Pero, ¿por qué el queso? Pues la respuesta la tienen las aminas biógenas, una sustancia que se encuentra en una cantidad elevada en los quesos, sobre todo en los quesos muy curados. Además, el queso es un alimento de consumo bastante habitual (a un servidor le encanta), y se puede adquirir en distintas modalidades, acompañando a todo tipo de platos, bocadillos y demás recetas que podáis imaginar. Precisamente por eso puede ser que existan muchas personas que sufren migraña y no sepan que el culpable es su alimento favorito.

Con los datos en la mano, según una encuesta realizada en el 2006 por la Sociedad Española de Neurología (SEN) y la Fundación Española de Enfermedades Neurológicas (FEEN), el 61% de las personas encuestadas que sufrían migraña consideraban que tenían poca información sobre su enfermedad y sobre los factores que pueden agravarla (como en este caso, algunos alimentos).

Las aminas biógenas lo que producen en sí es un efecto vasodilatador e inflamatorio de las arterias a nivel del cerebro, provocando que estos vasos se hagan más anchos y aumenten su presión sobre la masa cerebral, y dando lugar al dolor de cabeza. La vasodilatación es una de las posibles causas de la migraña, aunque se barajan otras, y parece ser que el queso, entre otros alimentos, podrían producir este fenómeno. La concentración de estas aminas biógenas varía según el tipo de queso, siendo más elevadas en los quesos maduros y curados, y también los mas fermentados.

Así que ya sabéis, la alimentación es importante, pero fijarse en lo que comemos puede resolvernos muchos problemas más que la obesidad o las enfermedades cardíacas… Eso sí, si no tenéis migraña, ¡disfrutad del queso!

Vía: Consumer.
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