Omicrono, la tecnología de El Español

A estas alturas ya hemos constatado las prácticas moralmente cuestionables de la NSA y del proyecto norteamericano PRISM. Hicimos un análisis acerca del espionaje al que el gobierno de EEUU nos somete, estudiamos alguna de las herramientas utilizadas, e incluso pudimos leer de primera mano las declaraciones de grandes compañías de internet acerca de este turbio asunto.

Sin embargo, no nos hemos parado a reflexionar sobre qué tipo de datos personales podríamos estar ofreciendo al gobierno de Obama, y a la vista está, que se trata de un suculento alijo de cookies, Exifs, registros, IPs, datos de geoposicionamiento… todo tipo de metadatos. Los metadatos son literalmente: “datos que describen otros datos”, se pueden considerar una especie de índices que nos proporcionan información acerca de los datos, como las fichas que clasifican los libros en una biblioteca.

Los metadatos pueden llegar a ofrecer una valiosa información acerca de cualquier actividad digital. Estos son algunos ejemplos de metadatos que dejan al descubierto dispositivos, aplicaciones y redes sociales a medida que los utilizamos en nuestro día a día.

Al enviar un email

  • Nombre y direcciones de email del remitente y destinatario, así como la dirección IP del remitente.
  • Fecha y hora de envío del email, junto con la zona horaria del remitente.
  • Información acerca de emails relacionados.
  • Tipo de contenido y la codificación.
  • Registros sobre anteriores logins relativos a la IP de cada uno.
  • Estado de la confirmación de lectura.

Al usar un teléfono móvil

  • Número de teléfono de cualquier llamada entrante.
  • Números identificativos de cada terminal involucrado en la llamada.
  • Fecha, hora y duración de la llamada.
  • Ubicación de cada participante.

Al usar una cámara digital

  • Número identificativo de la cámara, así como su marca y modelo.
  • Fecha y hora en que se creó y/o modificó la foto.
  • Lugar en que se tomó la foto.
  • Detalles sobre el contenido de la foto.
  • Ajustes de la cámara al realizar la foto, como velocidad de obturación, diafragma  o el tipo de flash.
  • Dimensiones de la foto, resolución y orientación.

Al usar redes sociales

  • Nombre y toda la información del perfil, como fecha de nacimiento, lugar de residencia o trabajo.
  • Suscripciones, intereses, check-ins, eventos…
  • Contactos, amigos, followers…
  • Fecha, hora y lugar de cada publicación.
  • Dispositivo utilizado para la publicación.

Al usar el navegador web

  • Cuándo y qué páginas han sido visitadas anteriormente.
  • Datos de usuario, y en ocasiones, datos de acceso memorizados por el navegador.
  • Dirección IP, proveedor de servicios de internet.
  • Datos acerca del hardware, software y sistema operativo utilizado.
  • Cookies y otros datos almacenados en caché.

Ahora imaginad que cogemos todos estos datos, y los sumamos a las ingeniosas estadísticas que os presentamos hace unos días, la ecuación resultante es cuanto menos sorprendente… Me remito al post sobre estas estadísticas y me reafirmo en una conclusión: Seamos responsables con la información que ofrecemos.

Fuente: The Guardian

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