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¡Ah, el mundo cuántico! ¡Ah, el gato de Schrödinger!
Las dos cosas han estado siempre muy ligadas y no creo que ni el propio alemán supiera lo que hacía. A veces parece que Erwin Schrödinger más que explicar la teoría cuántica, nos complicó la vida con un acertijo en el que nada es como pensamos. Sea como fuere, el famoso gato goza de gran reputación y un cierto cariño tanto dentro como fuera de la comunidad científica, como demuestra el hecho de que para el experimento que hoy os traemos utilizaran un imagen de un gato. O quizás sea por el furor de internet por los “mininos“, ¡A saber!

Antes de proceder con la noticia en sí, hay que tener claros un par de conceptos. El primero es el de superposición en física cuántica, es decir, entender bien la paradoja del gato de Schrödinger; para esto último os recomiendo un magnífico post que ya publicamos aquí y que, aunque algo técnico, tuvo muy buen acogida por lo fácil de entender que es. El segundo concepto es el de entralazamiento cuántico (quantum entanglement). Esto es una propiedad más que curiosa de ciertos sistemas cuánticos. Cuando dos sistemas cuánticos están entrelazados sus propiedades sufren una conexión absoluta sin importar la distancia a la que estén, de forma que un cambio en una de la partes afectará INSTANTÁNEAMENTE (sí, más rápido que la luz) a las otras partes.

laser

Ahora entremos de cabeza en el experimento. La configuración es sencilla (podéis mirar arriba para guiaros): Tenemos un láser, una figura (con forma de gato) y un detector. La idea es obtener una imagen del gato de la forma más complicada posible utilizando la física cuántica. En concreto separaremos con una técnica muy avanzada el láser inicial (verde) en dos haces de distinto color (rojo y amarillo). Esto es posible puesto que la energía se conserva. Ahora bien, mientras uno de los haces pasará por el gato y se perderá, el otro haz irá dirigido al detector directamente, sin pasar por el gato. El resultado es que observando únicamente el segundo haz podemos obtener la forma del objeto contra el que chocó el primer haz.

¿Cómo se consigue esto? Principalmente mediante el entrelazamiento cuántico. Esto se debe a que la división del haz no se hace como puede hacer un espejo, la mitad de los rayos para cada lado; en lugar de eso cada fotón verde se convierte en un par rojo-amarillo entrelazado cuánticamente. A partir de este momento, leyendo el fotón amarillo podremos saber lo que le está pasando en tiempo real al fotón rojo y viceversa. De esta forma es posible “ver” la figura con forma de gato mirando directamente los fotones amarillos, sin importar dónde esté el gato; tan solo necesitamos que el haz que ilumine el gato provenga de la misma fuente que el haz que observamos. Como si el fotón que ilumina la imagen se comunicara con el que detectamos nosotros, pero sin canal para trasnmitirlo.

cat

Para que nos hagamos una idea de lo espectacular de este avance, es como si mirando al sol desde Santander, pudieramos ver lo que pasa en Oviedo. Y probablemente llegaremos a conseguir algo muy similar. No sé a vosotros, pero teniendo en cuenta el dinero que invierten los paises en sus ejércitos veo más que plausible que la primera aplicación de esta técnica de “ver sin iluminar” sea en espionaje. Especialmente preocupante me parece el hecho de que internet (que se transmite mediante luz por fibra óptica) sea una de las plataformas más susceptibles de sufrir este tipo de espionaje. O quizás sólo soy un conspiranoico pasado de vueltas.

En cualquier caso el experimento está ahí, y os recomiendo su lectura, puesto que el artículo es fácil de entender (link abajo). Ahora os toca a vosotros, ¿qué os parece el experimento? ¿qué aplicaciones se os ocurren? (mejor si además son buenas). Como siempre los comentarios son vuestros para contestarnos y preguntar lo que deséis.

Fuente: Nature

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