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La ciberguerra: un antes y un después en la forma de luchar

La ciberguerra: un antes y un después en la forma de luchar

La guerra ha tenido un antes y un después con la ciberguerra: el arte de combatir a miles de kilómetros a distancia con la misma o mayor eficacia.

En 1945, Estados Unidos cambió la forma de hacer guerra de un sólo golpe: bombardeando las ciudades japonesas de Nagasaki e Hiroshima con bombas nucleares, los únicos ataques nucleares de la historia de la humanidad, hasta la fecha. Esto supuso un antes y un después en el arte de la guerra, pero ahora hemos alcanzado otro de esos puntos casi sin darnos cuenta.

El futuro de la guerra no pasa por soldados tocando tierra extranjera de buenas a primeras, ni por rudimentarios carros de combate con tripulación en el campo de batalla. Como ya sabéis, el futuro se encuentra en drones y demás artillería inteligente, pero no nos podemos olvidar de un aspecto que tanta tecnología ha propiciado: la ciberguerra, el arte de combatir a miles de kilómetros a distancia para causar los mismos daños que podrías hacer estando justo allí.

¿Os acordáis de Stuxnet, aquel gusano descubierto en 2007 hasta en tres variantes y que ha tocado hasta el espacio con la Estación Espacial Internacional? Como podemos leer en Business Insider, consiguió infiltrarse en las plantas nucleares iraníes, y sus efectos fueron notables: desperdiciar uranio, romper centrifugadoras y equipamiento variado, cerrar y abrir válvulas a placer… y tuvimos que esperar más de dos años para conocer los verdaderos efectos del primer ataque cibernético documentado capaz de producir daños físicos.

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Teniendo en cuenta que los sistemas iraníes tenían contraseñas por defecto, actualizaciones de seguridad brillantes por su ausencia, firewalls y registros de conexiones incosistentes, avisos para ser ignorados… no es raro que un gusano, con una superpotencia detrás y un equipo de profesionales con un presupuesto muy elevado, fuera capaz de retrasar su programa de armamento nuclear con un éxito aplastante. Pero lo importante no es Stuxnet, sino el precedente que ha supuesto para iniciar la época de la ciberguerra.

Stuxnet: precedente en el arte de la ciberguerra

Estamos en un periodo en el que la tecnología se ha integrado en nuestra vida diaria, ahora forma parte de nuestro día a día. Ciudades enteras conectadas, sistemas de control de todo tipo de infraestructuras… y los atacantes convencionales, ya sea por interés, dinero, o por demostrarse que son capaces de hacerlo, ya están haciendo ataques contra todas esos sistemas conectados: tengan mayor o menor éxito, estén documentados o permanezcan ocultos entre líneas y líneas de código.

US Air Force ColoradoY para terminar de convencernos, sólo tenemos que mirar a los precedentes: niños de 14 años descarrilando tramos en Polonia, adolescentes cerrando aeropuertos estadounidenses al acabar con su sistema de telecomunicaciones, gobiernos creando grupos de ciberterrorismo para protegerse a la vez que atacan, el ataque a corporaciones como Sony Pictures que sigue activo a día de hoy, autodenominados grupos ciberterroristas declarando la guerra a países, y un largo etcétera.

El futuro de la guerra pasa por la tecnología y la ciberguerra, mucho más de lo que nos pensamos, y esto no ha hecho más que comenzar en una época en la que cada vez estamos más y más conectados gracias al Internet de las cosas. La pregunta es si alguna de las grandes potencias será capaz de hacerse con el trofeo de dominar un Internet en guerra que en teoría debe ser libre.