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En varias ocasiones se ha hablado en Medciencia sobre el Mindfulness y sus beneficios, cuando hablamos de  Mindfulness nos referimos a poner la atención en el momento presente, instante tras instante, sin emitir juicios, con aceptación y curiosidad, algo que tanto para los niños como para los adultos cuesta bastante. Investigadores y expertos en Mindfulness infantil como Felicia Huppert, de la Universidad de Cambridge, Eline Snel, Roy Hintsa o Susan Kaiser entre otros, defienden que el entrenamiento en mindfulness puede mejorar no sólo a los sujetos que presentan síntomas relacionados con problemas de salud mental comunes, si no que también contribuye al bienestar y desarrollo general del niño. Esta practica tiene muchos beneficios y hoy os contamos algunos.

Los 11 Beneficios del mindfulness en los niños:

mindfulness

1) Control de la impulsividad: Como ya hemos comentado en alguna ocasión, el control de la impulsividad o la ira en niños puede entrenarse desde pequeños, mediante técnicas de canalización de la ira, por ejemplo. En este caso, la práctica del mindfulness también sería una gran opción.

2) Mejora de la concentración: No es algo nuevo, los niños suelen intentar relacionarse sobremanera con el entorno, y muchas veces su concentración falla. Por ello, el mindfulness podría tener beneficios en este ámbito, mejorando la concentración.

3) Sentir y experimentar mayores niveles de bienestar. Sentirse mejor, más sereno y calmado: Enlazando con el primer punto, el mindfulness puede aumentar los niveles de bienestar interno, que en consecuencia potenciará la calma, a la vez que disminuirá otros sentimientos y/o sensaciones como la ira o la impulsividad. 

4) Potencia la memoria: Aunque sabemos que existen muchas técnicas para mejorar la memoria, como el uso de dibujos en los niños, el mindfulness también parece tener grandes beneficios para esta memoria. Recordemos que tampoco está de más controlar la alimentación, evitando las dietas grasas que podrían deteriorar la memoria de los pequeños de la casa.

5) Mejora de la salud en general: Como ya sucede en los adultos, los beneficios del mindfulness en los niños también aúnan beneficios a nivel del organismo en general, como ya contamos que existía cierta relación entre la práctica del mindfulness y la mejora del sistema inmune, por ejemplo.

6) Mayor autocontrol: Enlazando con el punto uno de nuevo, el autocontrol en la infancia puede ser complicado en ocasiones, y el mindfulness en los niños podría ayudarnos en esta tarea.

7) Aprender a ser consciente del momento presente: La esencia de la práctica del mindfulness consiste precisamente en ser más conscientes de nuestro entorno, y del momento temporal en el que nos encontramos. Si su práctica ya empieza en la etapa infantil, los beneficios pueden ser mayores en la etapa adolescente e incluso adulta.

8) Es una gran herramienta para la reducción del estrés: De nuevo volviendo a recordar beneficios en adultos, el mindfulness ha demostrado mejorar la salud cardiovascular, reduciendo el estrés, algo que es perfectamente extrapolable a los niños, que tampoco se libran del estrés de la sociedad actual.

9) Aumento de la creatividad: La potenciación de la creatividad en los niños es francamente importante, pues no hay etapa en la vida donde se pueda absorber y procesar más información del entorno. Si a esto le sumamos la práctica del mindfulness en los niños, los beneficios pueden ser enormes.

10) Aprender a relajarse: Si sabemos que el mindfulness mejora la concentración, aumenta el bienestar, potencia el autocontrol y reduce el estrés; en conjunto, todo ello puede desembocar en una buena práctica de relajación, tanto en niños como en adultos.

11) Mejora de las relaciones con su entorno: Finalmente, y como ya hemos recordado en un punto anterior, la práctica del mindfulness en los niños puede mejorar las relaciones con su entorno, de la misma forma que mejora otros ámbitos. 

Además de todos estos beneficios, está demostrado que una práctica continuada de mindfulness aumenta la introspección, ven mas clara y objetivamente lo que sucede en su interior, en el exterior, en los demás y en su entorno. Mejoran las habilidades prosociales como la paciencia, la empatía, la alegría por el bienestar de los demás o la ecuanimidad. Si aún no has probado esta técnica tan novedosa desde la psicología infantil te animamos a que tus hijos la practiquen, siempre que se pueda ganar en bienestar y calidad de vida, estas ante la opción acertada.