En el blog hemos hablado en numerosas ocasiones de la enfermedad de Alzheimer. Hace poco explicábamos el descubrimiento de un fármaco prometedor contra el Alzheimer, así como el descubrimiento de la causa real del Alzheimer. Aunque todavía queda mucho camino por recorrer, estos estudios nos están ayudando a avanzar en la compresión de la enfermedad.

¿Qué relación hay entre el sueño y el Alzheimer?

Ahora, un equipo de investigadores dirigido por Paul Shaw, profesor de neurobiología en Washington University School of Medicine, ha analizado el papel que tiene el sueño en el Alzheimer, un estudio que se ha publicado en la revista Current Biology. Para ello, ha utilizado moscas de la fruta, que les ha hecho una serie de manipulaciones genéticas con el objetivo de simular la pérdida de memoria tan característica de la enfermedad de Alzheimer.

En un grupo de moscas, Shaw inactivó un gen clave en el desarrollo de la memoria; en otro, se inactivaron las conexiones cerebrales involucradas en los recuerdos; y en el último grupo, las moscas poseían demasiadas conexiones de ese tipo.

A continuación, los investigadores incrementaron el tiempo de sueño de las moscas utilizando tres métodos: estimulando las neuronas que intervienen en el sueño, incrementando la producción de una sustancia asociada al sueño o administrando un fármaco que favorece el sueño.

Según los investigadores, si extrapolamos la cantidad de tiempo extra que durmieron las moscas en humanos, tendríamos un aumento de 3-4 horas diarias durante un periodo mínimo de 2 días.

El tiempo extra de sueño mejoró la memoria de las moscas

Los científicos descubrieron que ese tiempo extra de sueño mejoró la capacidad de generar nuevos recuerdos en todos los grupos de moscas, independientemente de la técnica usada. El mecanismo exacto por el cual se ha producido esta curiosa relación aún se desconoce.

Aun así, los investigadores creen que mientras dormimos ocurre una reorganización de las conexiones cerebrales; es decir, se potencian las conexiones implicadas en los recuerdos importantes, mientras que aquellas conexiones que codifican información inútil se reducen.

A pesar de estos resultados tan prometedores, los investigadores destacan que se necesitan más estudios para comprender esta asociación y comprobar si se puede complementar este hábito de vida para mejorar el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.

“Nuestros datos muestran que el sueño adicional puede manejar cualquiera de estos problemas [de memoria]. Tiene que ser el tipo correcto de sueño, y no estamos seguros de cómo inducir este tipo de sueño en el cerebro humano todavía, pero nuestra investigación indica que si podemos aprender el motivo, podría tener un potencial terapéutico significativo”, concluye el profesor Shaw.

Fuente: Current Biology