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Cada vez vamos conociendo los diferentes factores que parecen participar en el aumento del riesgo de autismo. Hace poco relacionamos la inflamación materna (como sufrir infecciones o enfermedades autoinmunes) con la posibilidad de aumentar el riesgo de autismo, y hoy vamos a volver a añadir a esa lista un nuevo factor de riesgo de autismo, según comenta un nuevo estudio publicado en JAMA: La diabetes mellitus gestacional.

La diabetes del embarazo y el riesgo de autismo

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La diabetes mellitus gestacional, es decir, aquella diabetes que solo se produce durante el embarazo, afecta hasta el 9,2% de las madres solo en EE.UU. según datos de la CDC. En este estudio se relaciona este tipo de diabetes con los trastornos del espectro autista, pero también se demuestra que el hecho de sufrir diabetes tipo 2 previa al embarazo no tiene participación en el aumento del riesgo de autismo.

En el caso de la diabetes gestacional, la tolerancia al azúcar (glucosa) de las madres se va deteriorando durante el embarazo, y suele mejorar y curarse tras el parto. Anteriormente ya se sabía que este tipo de diabetes podía tener efectos sobre los recién nacidos, tales como un peso significativamente mayor (macrosomía), niveles bajos de azúcar sanguíneo (hipoglucemia neonatal) e incluso un aumento de riesgo de desarrollar intolerancia a la glucosa, entre otros trastornos metabólicos.

Esta vez los investigadores han realizado un gran meta-análisis donde se han incluido casos de 322.323 niños nacidos entre 1995 y 2009 y se ha buscado la prevalencia de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) y su relación con la diabetes durante el embarazo.

Según los resultados, hasta 25.035 (7,8%) niños fueron expuestos a la diabetes gestacional, 6.490 (2%) fueron expuestos a diabetes tipo 2 y 290.792 (90,2%) de los niños no fueron expuestos a ningún tipo de diabetes. Durante el período del estudio hasta 3.388 de los niños fueron diagnosticados de TEA, y 310 de ellos en total se relacionaron con la diabetes gestacional materna.

Tras ajustar los datos y teniendo en cuenta factores como la edad materna, antecedentes familiares, raza, etnia y sexo, los investigadores encontraron que el hecho de que la madre fuese diagnosticada de diabetes gestacional a las 26 semanas del embarazo se asociaba significativamente con un aumento del riesgo de autismo en la descendencia; sin embargo el hecho de sufrir diabetes tipo 2 antes del embarazo no tenía asociación alguna.

Según los autores, la relación podría deberse a múltiples causas, como la disminución de oxígeno en el feto, el estrés oxidativo en la placenta o la sangre del cordón umbilical, e incluso cambios en la expresión genética del feto. Además, reconocen limitaciones en el estudio, pues no se pudo tener en cuenta factores de riesgo por parte de los padres, ni exposiciones a otros factores de riesgo tras el nacimiento, o incluso alteraciones genéticas previsas desconocidas.

Fuente | JAMA.

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