Anteriormente ya sabíamos que comer mucho pescado, o al menos en las cantidades recomendadas por la OMS, es un factor clave en una dieta saludable, igual que el alto consumo de frutas y verduras y evitar comidas grasas también lo es. Sin embargo, el pescado podría tener incluso más beneficios de los que imaginábamos, como aquella investigación que concluyó que el consumo de pescado podía prevenir la demencia.

Ahora, un estudio publicado en el Journal of Epidemiology & Community Health ha encontrado otro beneficio más: Comer mucho pescado reduciría el riesgo de depresión gracias a los ácidos grasos, proteínas, vitaminas y minerales que contiene.

Comer mucho pescado, clave para reducir el riesgo de depresión

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Así lo afirma este gran meta-análisis que ha usado datos de un total de 26 estudios relevantes publicados entre el año 2001 y 2014 donde participaron hasta 150.278 individuos. Como ya sabéis, la depresión ya es la segunda causa de enfermedad a nivel mundial. Existen tratamientos contra la depresión, como los antidepresivos, pero en algunos individuos el beneficio es escaso o nulo y muchos de ellos no siguen correctamente el tratamiento a causa de los efectos secundarios.

Actualmente se están buscando otras vías de actuación, como los factores de estilo de vida, y parece que la dieta tendría mucho que decir en esto. En anteriores estudios se ha demostrado que una dieta saludable reduce el riesgo de depresión, pero no se pudo separar la influencia de alimentos saludables como frutas, verduras o pescado. Esta vez parece que el pescado ha conseguido diferenciarse.

Tras la revisión de todos los estudios realizados en Europa, Norteamérica, Asia, Oceanía y América del Sur, se llegó a la conclusión de que comer mucho pescado podría reducir hasta un 17% el riesgo de depresión, una relación significativa detectada en los estudios europeos. Además, si separamos los beneficios por sexos, comer mucho pescado reduciría hasta un 20% el riesgo de depresión en hombres y hasta un 16% en mujeres.

Los investigadores comentan, tras tener en cuenta los continentes donde se realizaron los estudios, que los diferentes tipos de pescado, su conservación y los estilos de cocinado de los mismos podrían ser determinantes para explicar las inconsistencias observadas entre los diversos estudios analizados. Y, a pesar de que el beneficio del consumo de pescado solo se detecto en los estudios europeos, la revisión muestra que la asociación es significativa y que podría haber una explicación biológica (causal).

Por el momento dicha explicación causal no se ha podido demostrar, pero la hipótesis que manejan los investigadores parte de los ácidos grasos del aceite de pescado, los cuales podrían alterar la estructura de las membranas cerebrales y alterar los niveles de dopamina y serotonina, dos neurotransmisores clave en la explicación de la depresión, según lo que sabemos hasta ahora.

Fuente | Journal of Epidemiology & Community Health.