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Se dice que normal es aquello que más se da, lo más frecuente, lo que más se repite….estadísticamente hablando. Aquello que sale de la curva de esas normalidad, no significa que sea anormal, sino menos frecuente, menos habitual. Sin embargo, cuando hablamos de normalidad hacemos referencia a lo que estamos acostumbrados, si no es así, es raro, es extraño, es diferente, y parece que esto nos asusta.

Como siempre decimos, en sexualidad no hay nada escrito. Aunque cierto es que a todos nos gusta encajar en esa normalidad que viene impuesta, eso que debemos hacer todos para no ser bichos raros y encajar en esta sociedad. Si ya nos cuesta hablar de sexualidad abiertamente, ¿os imagináis lo difícil que es decir que a mí no me gusta lo mismo que a todo el mundo?

Echando la vista atrás….

Actualmente concebimos muchas prácticas sexuales como “normales”, sin embargo, si echamos la vista atrás muchas de las prácticas de hoy en día no se llevaban a cabo e incluso han ido cambiando.

Por ejemplo, en la antigua Grecia los maestros enseñaban a sus discípulos a iniciarse en relaciones sexuales, masturbándoles e incluso manteniendo relaciones sexuales entre ellos para dotarles de estos conocimientos. Hoy en día este tipo de prácticas no se nos pasan por la cabeza, en algunas situaciones incluso, podrían ser ilegales.

Hasta no hace mucho tiempo la masturbación era sinónimo de pecado, masturbase era algo malo que debíamos evitar (obviamente haciendo referencia a los hombres, se daba por hecho que las mujeres no lo hacían), sino las consecuencias podrían ser negativas: saldrían granos, vello en las manos, nos quedaríamos ciegos, etc. Más allá de esa realidad, hoy en día sabemos que la masturbación, tanto en hombres como en mujeres, tienen muchos beneficios, así como que es una práctica habitual y placentera.

Animales

Hasta hace apenas tres décadas la homosexualidad aún estaba considerada un trastorno mental, algo que se podía “curar” mediante terapia psicológica ya que era algo antinatural. Sin embargo, entre las diversas especies se ha encontrado que alrededor de 1.500 de ellas tienen comportamientos homosexuales, e incluso se dice que no existe especie que no tenga este tipo de comportamiento, ¿curioso, no?

Las prácticas sado-masoquistas parecen prácticas muy recientes que hemos ido descubriendo a través de la literatura erótica, sin embargo es una práctica que se remonta a cientos de años atrás, para ello ya nos lo recuerda el Marqués de Sade. Si pensamos bien, podemos encontrar látigos, esposas, pañuelos y todo tipo de complementos para éstas prácticas, están a la orden del día en cualquier sex-shop. Aunque cabe tener en cuenta que las prácticas sado-masoquistas van mucho más allá de juegos inocentes que podamos llevar a cabo en nuestra habitación.

¿Entonces qué es “normal”?

sexo

Como bien sabemos, y siempre predicamos, la sexualidad puede ser tan amplia como nosotros queramos. Ante todas las prácticas sexuales que conocemos no estamos obligados a realizar ninguna de ellas y podemos experimentar hasta donde nuestra curiosidad llegue. El sexo es diversión, es placer, intimidad, comunicación; por tanto…si venimos a pasarlo bien, ¿por qué hacer algo que no nos gusta?

Como ya vimos no hay frecuencia ni duración exactas que determinen las relaciones sexuales más satisfactorias. Así como no hay número de orgasmos para determinar el placer sexual. Hay personas que les encanta practicar sexo oral y a otras que les repugna. Hay personas que no dejan de pensar en sexo y a otras que no les interesa lo más mínimo. Hay personas que sólo contemplan la penetración y para otras es una práctica más. Hay personas que le dan importancia al tamaño del pene y otras muchas que no lo hacen. Hay personas que sólo mantienen relaciones sexuales con hombres o mujeres y hay otras que les es indiferente, sólo ven a una persona con la que disfrutar.

Muchas personas sólo contemplan las relaciones sexuales con su pareja, mientras otras pueden llevarlas a cabo con dos o más personas. Existen parejas de dos, y parejas que contemplan el poliamor. Existen los intercambios de pareja, los que solo mantienen relaciones esporádicas y los que tienen relaciones abiertas.

Hay personas que les gusta ser pegadas y a otras les gusta pegar. Hay personas que les gusta correr riesgos y practicar el sexo al aire libre, a otras les gusta grabarse en vídeo e incluso otras que sólo lo hacen con la luz apagada. Hay personas que sólo les gusta la postura del misionero, a otras les encanta cambiar de posturas. Hay quienes se sienten atraídos por personas bajitas, con bigote o calvas. Hay quienes les gustan las personas con mucho pelo, con grandes pechos o pequeños.

Sexo-Coche

Hay personas que les gusta mirar y otras ser mirados. Hay quienes disfrutan con juguetes eróticos y otras que no les interesan. Hay personas que necesitan de otros objetos o de situaciones muy concretas para excitarse, o incluso algunas que sólo tienen fantasías y se quedan en su cabeza. Hay personas que disfrutan viendo pornografía, hay muchas otras que ya hacen de su vida sexual una película erótica.

Obviamente podríamos nombrar todas la parafilias existentes, y muchas de ellas nos resultarían muy complejas, extrañas e, incluso algunas, desagradables. Más allá de éstas prácticas (algunas de las cuales ilegales), que causan malestar a la persona o problemas más serios, hay personas que puedan disfrutar plenamente de la sexualidad a pesar de tener gustos diferentes.

Por tanto, cuando hablamos de normalidad en sexualidad es algo que determinada cada uno de nosotros o como bien se dice: “para gustos colores“. Existe un refrán que dice “para cada roto hay un descosido”, es decir, podemos encontrar a personas con nuestras mismas inquietudes sexuales que nos hagan disfrutar de los más peculiares de nuestros gustos, siempre y cuando, por supuesto, estas relaciones sean consentidas y se disfruten. Además, la sexualidad es intimidad, por tanto, tampoco es necesario ir pregonando lo que nos gusta o no en la cama, eso lo sé yo….y quién yo quiera.

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