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Los desodorantes o antitranspirantes son uno de los productos de higiene típicos de nuestro día a día. Ya han estado en el punto de mira de la ciencia en diversas ocasiones, por contener sustancias que podrían ser tóxicas; aunque, cada vez existen más marcas que evitan este tipo de químicos. Sin embargo, han vuelto a ser los protagonistas de una investigación científica, esta vez por su posible implicación en la reducción del microbioma de la piel.

¿En qué consiste el estudio?

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Al igual que ocurre en la boca o el intestino, entre otras zonas, nuestra piel está recubierta de una serie de bacterias que nos protegen de agresiones externas y, también, son las responsables del olor corporal.  Por eso, lavarla en exceso (ojo, en exceso, no decimos que no haya que lavarla), puede retirar esta capa protectora, desencadenando problemas dermatológicos. Además, el uso de sustancias relativamente agresivas como los desodorantes podría contribuir a un despoblamiento de esta flora. Por este motivo, una serie de investigadores han realizado un experimento, en el que han participado diecisiete voluntarios, de los cuáles cinco no usaban nunca desodorante ni antitranspirante, cinco utilizaban regularmente desodorante y, los siete últimos, usaban antitranspirante de forma habitual.

A continuación, se les invitó a seguir su rutina diaria habitual, pero sólo pudieron utilizar estos productos durante el primer día, absteniéndose de su uso del dos al seis. Por último, durante los días siete y ocho se les hizo usar desodorante a todos, incluidos los que normalmente no lo hacían. Concretamente todos usaron la misma marca, que contenía una de las sales de aluminio más comunes en la mayoría de desodorantes del mercado.

A lo largo de todo este proceso,  fueron recogiendo muestras de las axilas de los participante para comprobar el crecimiento bacteriano y, en los días tres y seis, además hicieron una secuenciación, para estudiar si la diversidad microbiana había sido afectada.

Se comprobó que al inicio del experimento los participantes con cantidades más bajas de bacterias en cultivo fueron los usuarios de antitranspirante, aunque dichas cantidades se restablecieron después de varios días sin usar ningún producto. Sin embargo, en los dos últimos días, cuando todos usaron antitranspirante, la cantidad microbiana mermó nuevamente.

En cuanto a la variedad de bacterias, el 62% de los participantes que no usaban ningún tipo de producto, poseían Corynebacteria, responsable del olor de la axila. Le seguían varios tipos de Staphilococos y, a continuación,  una mezcla aleatoria de otras bacterias. En cambio, los que sí usaban desodorante o antitranspirante, tenían un número más reducido de Corynebacteria y, en general, la variedad era mucho menor.

Por lo tanto, se puede concluir que el microbioma de las personas que usan estos productos de higiene, especialmente los antitranspirantes,  es diferente que el de aquellos que no lo hacen. Sin embargo, están a la espera de la realización de nuevos estudios, pues de momento no han obtenido evidencias de que esto sea perjudicial. Por eso, tomaos este artículo como un dato interesante sobre la vida de los bichitos que viven en nuestra piel, no como una excusa para no usar desodorante.

Vía: Medical Daily