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“Hijo, ¿qué te apetece hoy para cenar?”. “Una tortillita francesa, mamá!. “¡De eso nada! Ya te comiste un huevo a mediodía!” ¿Os suena la conversación? Seguro que sí. Y es que, aunque vivimos en una sociedad en la que la comida basura cada vez se convierte más en la base de nuestra alimentación, los huevos parecen ser el alimento maldito, temido no sólo por madres, sino también por todos nosotros, que creemos que comer más de tres huevos semanales es una condena segura a las enfermedades asociadas al colesterol alto.

Pues yo hoy vengo a  romper una lanza en pro de los huevos. Pero únicamente de la clara no.  ¡También de la yema!  No sólo no son tan perjudiciales como creemos; sino que, además, poseen un gran número de componentes beneficiosos para nuestra salud.

¿Cómo regula nuestro organismo los niveles de colesterol?

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Si preguntamos a alguien qué tal han salido los resultados de una analítica de rutina, es muy probable que nos conteste: “muy bien, tengo el colesterol perfecto”.  Y es que a veces creemos que si tenemos niveles bajos de colesterol estamos más que salvados, pero no nos paramos a pensar en lo absolutamente beneficioso que resulta para nuestro organismo. De hecho, es una molécula estructural, cuya presencia es esencial en las membranas celulares y, además, sirve como materia prima para la síntesis de hormonas esteroideas, como la testosterona, los estrógenos o el cortisol.

Además del colesterol que ingerimos con los alimentos, nuestro hígado también lo produce, intentando en todo caso mantener unos niveles estables. Por eso, si comemos más, producirá menos. Ojo, que con esto no os estoy invitando a hartaros de comer alimentos ricos en colesterol. Nuestro hígado tiene un límite, pero los huevos no parecen aumentar los niveles de LDL (colesterol del malo) en nuestra sangre, así que en este caso el balance sí que es bueno.

Experimentos que corroboran esta teoría

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Son muchos los científicos que han corroborado esta teoría con sus experimentos. Uno de ellos, consistió en dividir a una serie de voluntarios en dos grupos. Los del primero, comieron varios huevos al día  durante varias semanas, mientras que los otros hicieron lo propio con un sustituto del huevo.  En casi todos los casos, los niveles de HDL (colesterol bueno) subieron al comer huevos y, además, los de LDL o no subieron o sólo lo hicieron ligeramente.

Por otro lado, los huevos enriquecidos con Omega-3 aportaban otros beneficios, como una disminución del nivel de triglicéridos. Sí que es cierto que la salud inicial tiene mucho que ver, pues en el caso de los diabéticos, los resultados sí que mostraron niveles más altos de LDL tras la ingesta. Sería necesario un nuevo estudio para buscar las causas, pero lo importante es tener en cuenta que estos resultados  se deberían aplicar a personas sanas, sin patologías previas.

Beneficios del huevo para salud

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Y, para colmo, el huevo aporta un montón de beneficios a nuestra salud. Por un lado, contienen antioxidantes muy eficaces en la prevención de enfermedades de la vista.  Además, también aportan al organismo otras sustancias como la colina, un nutriente muy beneficioso para el cerebro, y  proteínas de origen animal, que contribuyen a la creación de músculo y tejido óseo. Por último, son muy saciantes, por lo que pueden formar parte de dietas adelgazantes.

Como dato curioso, se ha reportado el caso de un hombre de 88 años que consumía 25 huevos al día y estaba como un roble. Lógicamente, es un caso aislado que no debemos tomar como modelo. Más bien yo lo tomaría como sujeto de investigación, porque digerir eso tan tranquilamente no puede ser normal, pero bueno, sólo es un dato más.

Por lo tanto, ya sabéis. Podéis comer huevos sin miedo. Estos estudios normalmente evaluaban los resultados con ingestas de tres huevos diarios, por lo que a partir de ahí estamos hablando de terreno desconocido, pero está claro que tan malos como se pensaba, no son. Así que ¡no os privéis!

Vía: Authority nutrition