Los vinos son mejores gracias al cambio climático… por ahora

Los vinos son mejores gracias al cambio climático… por ahora

El cambio climático afecta a la calidad del vino y; aunque, curiosamente, ahora mismo la mejora, en un futuro será muy perjudicial.

Son muchos los efectos negativos que se conocen del cambio climático.

La obtención de un buen vino comienza con una buena localización de los viñedos que, además, tendrán que ser cuidados con mucho mimo hasta el día de la vendimia. Son muchos los factores necesario para que la calidad del caldo sea apropiada, desde la calidad de la uva hasta el clima en el que se cultiva; algo que, como sabéis, está cambiando mucho últimamente.

En Suiza y Francia, zonas ambas de vinos de una grandísima calidad, se ha comprobado que los mejores resultados se han obtenido años en los que se han dado primaveras muy lluviosas, seguidas de veranos y finales de temporada muy calurosos, acompañados de sequía. Así, se acelera la maduración del fruto, dando lugar a vinos tempranos, de muy buena calidad.

¿Es cierto que el cambio climático afecta a la calidad del vino?

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Según un estudio, publicado recientemente en la revista Nature Climate Change, en los últimos treinta años el calentamiento global ha dado lugar a cosechas cada vez más tempranas, gracias a una maduración acelerada, que genera vinos de alta graduación, dulces o licorosos.

Esto ha llevado a que nos encontremos en un momento de grandes cosechas y vino exquisitos, pero si las temperaturas siguen subiendo finalmente se le terminará dando la vuelta a la tortilla, pues el clima excesivamente cálido es tan perjudicial como el frío.

Por eso, sería necesario buscar nuevas zonas de cultivo y, aún así, llegaría un momento en que las bodegas acabarían cayendo en quiebra.

¿Qué dice el nuevo estudio sobre el vino y el cambio climático?

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Según el estudio, en la década de los ochenta, las temperaturas no eran lo suficientemente altas para obtener la maduración temprana, por lo que era necesario el periodo de sequía.

Hoy en día este verano seco ya no es necesario, gracias a las altas temperaturas, ¿pero cuándo empezarán éstas a convertirse en un problema? Según estos científicos, cada grado centígrado adelanta una semana la vendimia, de modo que en 2050 en las ubicaciones actuales las hojas y los racimos se quemarían, de modo que los cultivos se harían impracticables y sería necesario cambiarlos, hasta que la nueva localización tampoco tuviese temperaturas adecuadas.

El año 2050 parece muy lejano, pero pensad en el mundo que le estamos dejando a nuestros hijos. Nosotros mismos hemos empujado este cambio climático, que no afectará sólo a los viñedos, sino que tendrá otras muchas terribles consecuencias; por lo que, posiblemente, beber vino malo no será lo peor que tendrán que sufrir nuestros descendientes. Da mucho qué pensar.