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Nuestro microbio de hoy no es una bacteria ni un hongo como la mayoría de los que os hemos hablado, sino un alga microscópica.

Se trata de un microbio con el que estamos en contacto muy a menudo a pesar de lo poco conocido que es para algunas personas. Y es que no sólo se encuentra de forma natural en todo tipo de aguas, sino que también presenta tantas utilidades que es muy común su uso en diferentes áreas, especialmente en la agricultura.

Os estoy hablando de las diatomeas, unas microalgas unicelulares que constituyen uno de los tipos más comunes del fitoplancton; del que, como sabéis, se alimentan muchos animales acuáticos.

¿Qué son las diatomeas?

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Como os decía las diatomeas son microalgas unicelulares componentes del fitoplancton. Por lo general se presentan de forma independiente, aunque en algunas ocasiones se pueden agrupar originando colonias en forma de filamento, como si se tratara de un organismo pluricelular.

Una de las características que las hace únicas en comparación con otras algas es la capa de dura de sílice que las recubre, llamada frústula.

Se pueden encontrar tanto en agua salada, como dulce, como terrestre; de ahí lo que os decía de que estamos en contacto con ellas a menudo, tanto en la playa como en ríos o fuentes y agua estancada.

Además, las hay que soportan todo tipo de condiciones extremas, desde temperatura a salinidad, por lo que se pueden encontrar en todo tipo de ambientes.

Esto, junto al hecho de no ser perjudiciales para nosotros, ha llevado a que el ser humano lleve años tratando de explotar el gran abanico de aplicaciones que nos ofrecen.

Aplicaciones de las diatomeas

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Una de las aplicaciones más importantes de estos microorganismos es la conocida como “tierra de diatomeas”, constituida por frústulas fosilizadas.

Su función principal es la de abonar y aportar al suelo todo tipo de nutrientes, favoreciendo su absorción por parte de las plantas. Además, también sirve como reconstituyente en tierras que han sido contaminadas por metales pesados o hidrocarburos. inhibiendo la toxicidad de algunos de estos compuestos  y reduciendo la absorción de sustancias como el hierro y el manganeso.

Por otro lado, el polvo de diatomeas también sirve como insecticida, ya que actúa sobre los insectos causándoles la muerte por deshidratación y cortando y perforando su exoesqueleto. Al contrario que los insecticidas químicos, no crea resistencia en los insectos y además, al estar compuesto de algas, es totalmente biodegradable, por lo que es una buena opción frente a las sustancias convencionales.

Otra de sus grandes utilidades es la síntesis de biodiésel, generado a través de la transesterificación del aceite procedente de las diatomeas. Aunque de momento no puede hacer frente a los combustibles tradicionales, en caso de poder perfeccionarse sería una gran alternativa, mucho más ecológica.

Diatomeas como indicadores de la calidad del agua

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A parte de todo esto, las diatomeas son un magnífico indicador de la calidad del agua y de las condiciones ambientales, tanto en la actualidad  como en el pasado, por lo que también sirven para evaluar el cambio climático.

Esto se debe a que responden rápida y sensiblemente a cambios, tanto físicos como bioquímicos y, además, a que son fácilmente recolectables para su estudio.

Además, como os decía anteriormente, existen un gran número de especies adaptadas a distintas condiciones, por lo que la presencia de una especie u otra puede servir para conocer a fondo las condiciones del lugar en el que se encuentran.

¿Diatomeas para tratar el cáncer?

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Por último, cabe remarcar los resultados de un estudio llevado a cabo el año pasado, en el que se pone de manifiesto la utilidad de la frústula de estas microalgas para encapsular sustancias usadas en los tratamientos contra el cáncer.

Además, el procedimiento consistiría en modificar el ADN de las diatomeas, de modo que fuesen capaces de unirse a los anticuerpos del pacientes y éstos, a su vez, a las células cancerosas. De ese modo, se evitaría la toxicidad típica de este tipo de fármacos, al ir protegidos dentro de la cubierta de sílice y, a su vez, se conseguirían tratamientos dirigidos con menos efectos secundarios. Sin duda si esto consiguiese implementarse completamente sería una gran noticia.

Sí que son útiles estas algas, ¿verdad?

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