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A los seres humanos nos gusta creernos que somos los animales más novedosos e imaginativos en casi todo y que si se trata de temas de sexo nos llevamos la palma en comparación con otras especies.

Por eso siempre presumimos encantados de nuestro Kamasutra, responsable de que seamos una especie única en el sexo y de que más de uno acabe en urgencias por querer estirar su cuerpo más de lo posible.

Pues bien, según acaba de demostrar un equipo de científicos de la Universidad de Nueva Delhi, las ranas no se quedan para nada atrás; ya que, no sólo emplean posturas bastante peculiares, sino que su forma de llevar a cabo la fecundación es bastante más curiosa.

Las curiosas posturas sexuales de las ranas

posturas sexuales de las ranas

Del mismo modo que los humanos nos aburrimos si nos limitamos únicamente al misionero, a las ranas también les gusta innovar, por lo que hasta ahora se les conocían seis posturas diferentes durante el acto sexual.

Como podéis ver en la imagen superior, la mayoría de ellas suponen que la rana macho (representada en negro) se monte sobre la hembra (de color blanco), aunque varían en la forma de sujetarla, que puede ir desde la cintura (posición inguinal) hasta la cabeza (posición cefálica), pasando por los hombros (posición axilar). También pueden unirse de forma independiente sin montarse, pero la más curiosa de las conocidas hasta ahora es la bautizada como “posición pegada”, usada por machos pequeños de patas cortas, que al no poder montar a la hembra de ninguna de las otras formas secretan una sustancia pegajosa que les permite pegarse sobre ella, literalmente.

¿Seguís pensando que somos los más originales en el sexo?

La séptima postura sexual de las ranas

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Si ya las anteriores resultaban originales, la que acaban de descubrir estos científicos en especímenes de la conocida como “Rana nocturna de Bombay” no va a dejar de sorprenderos.

Como podéis ver en el dibujo, en primer lugar el macho emite un canto que atrae la atención de la hembra, que se coloca apoyada en una hoja o una rama de modo que sus patas toquen la cabeza del macho.

Es entonces cuando éste se coloca a horcajadas sobre ella sin sujetarla directamente, sino apoyándose en la misma hoja, dando paso al suceso más curioso, ya que el macho libera el esperma sobre el lomo de su compañera, que a su vez libera los óvulos, que se fertilizarán con el semen que cae por su espalda.

Entonces el macho se desprende y la hembra queda un tiempo inmóvil, con las patas en torno a los huevos. Una vez finalizado el trabajo ella se va, pero el macho se queda en torno a los futuros renacuajos y comienza una nueva llamada en busca de otra hembra.

Finalmente los huevos quedarán pegados a las hojas, de las que los renacuajos podrán saltar directamente al agua si se lo permiten las serpientes, pues parece ser que consideran estos pequeños huevos como un delicioso manjar.

Como veis, los humanos no somos los únicos que variamos las posturas durante el sexo y, además, otros animales como estos pequeños anfibios muestran peculiaridades bastante curiosas que hacen su estudio muy interesante. Así que, como dirían las ranas si pudieran hablar, ¡superad eso, humanos!

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  • Verónica G.

    Pero pero… ¿qué ideas vamos a coger de las posturas sexuales de las ranas?, ¿que nuestras parejas nos rocien la espalda con super glue?

    • Vill Gueitz

      Estoy seguro que los hombres tenemos algo mejor que super glue

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