Omicrono, la tecnología de El Español

Ya os hemos hablado en más de una ocasión sobre las bacterias magnetotácticas, que tienen la capacidad de orientarse con respecto a un campo magnético, como el terrestre.

Del mismo modo, también os hemos contado varias veces la importancia de buscar métodos alternativos a la quimioterapia para llevar los fármacos hasta el centro de un tumor sin dañar los tejidos sanos y, por lo tanto, minimizando sus efectos secundarios.

Hoy os vamos a hablar de un estudio en el que se contemplan ambos temas, pues consiste en el uso de bacterias magnetotácticas cargadas con drogas antitumorales con el fin de hallar un tratamiento efectivo y poco invasivo para los pacientes con cáncer. 

Bacterias magnéticas para tratar tumores

bacterias magneticas para tratar tumores

 

Uno de los grandes retos del tratamiento de los tumores es que las células que componen el centro del tumor poseen un metabolismo muy diferente al de las más externas, ya que el interior de la masa tumoral contiene unos niveles de oxígeno mucho más bajos.

Con el fin de buscar una solución para este problema, un equipo de investigadores de la Universidad McGill, la Universidad de Montreal y el Polytechnique de Montreal, han llevado a cabo un estudio, publicado en Nature Nanotechonology, en el que se adentran en la capacidad de algunas bacterias megnetotácticas flageladas para viajar hasta el tumor, cargadas con drogas para su tratamiento.

¿Pero por qué estas bacterias y no otras? Básicamente, estos científicos optaron por este tipo de microorganismos porque suponen una serie de ventajas muy favorables en comparación con otros:

  • Sus flagelos les permiten autopropulsarse y viajar hasta la zona que se les indique.
  • Al ser magenotácticas, los investigadores pueden guiarlas desde fuera con la ayuda de campos magnéticos creados por ordenador.
  • Por lo general, estas bacterias tienden a nadar hacia zonas con niveles de oxígeno bajos, como los del interior del tumor.

¿En qué consiste este proceso para tratar tumores?

raton_laboratorio

El proceso consiste en cargar las bacterias magnetotácticas con una especie de microcápsulas, llamadas liposomas, en cuyo interior se depositan los fármacos antitumorales.

Una vez que ya están listas, se inyectan en el paciente y se les guía hasta el tumor, con ayuda de un campo magnético, que se eliminará en el momento que lleguen a su destino, con el fin de que puedan empezar a usar sus sensores de oxígeno para dirigirse hasta el centro de la masa tumoral.

De este modo, las células sanas quedarían a salvo de la droga, minimizando los efectos secundarios y aumentando el bienestar de los pacientes; pero, lamentablemente, no todo son ventajas, pues también escaparían al tratamiento los pequeños tumores que, habiéndose generado en otra zona, aún se encontraran sin diagnosticar.

Esto haría necesario introducir mejoras en la técnicas; que, además, de momento sólo se ha utilizado en ratones, pero lo que está claro es que se trata de una nueva gran aplicación de los microorganismos para el beneficio humano. Y es que, como os decimos siempre, no todo iba a ser producir enfermedades y fabricar cerveza.

7 de 12