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Los que flipan con el hecho de que las cucarachas puedan resistir a un ataque nuclear no saben nada de los tardígrados.

Y es que estos pequeñísimos animales, también conocidos como osos de agua, han mostrado ser capaces de sobrevivir a condiciones tan extremas como la desecación, las temperaturas muy bajas o muy altas, la presión elevada o incluso los niveles de radiación resultantes de los viajes espaciales.

Vamos, que son unos verdaderos súper bichitos, ¿pero cómo lo consiguen? Ésta es una pregunta que llevan haciéndose los científicos durante mucho tiempo, especialmente después de comprobar que gran parte de su material genético procedía de otras especies, pero hasta ahora no han podido dar con una respuesta clara, como la expuesta por un equipo de investigadores de la Universidad de Tokio, que con un estudio publicado en Nature Communications han desvelado los genes responsables de los súper poderes del tardígrado.

La parte del genoma del tardígrado que lo convierte en súper bicho

tardigrados

Conocer el origen de la resistencia del oso de agua no es un mero capricho, fruto de la curiosidad, pues los científicos saben que podría tener aplicaciones beneficiosas para los seres humanos.

Por eso, este equipo de investigadores japoneses se ha centrado en el análisis del genoma del tardígrado, descubriendo así varios genes muy interesantes.

Para empezar, la causa por la que soportan tan bien la radiación parece estar asociada a una proteína, llamada Dsup, que actúa como escudo, protegiendo su material genético de los daños resultantes de la radiación. Y, ojo, que ahí no queda la cosa, pues después de comprobar el efecto de dicha proteína sobre un cultivo de células humanas, observaron que el 40% de su ADN sobrevivió a los daños ocasionados después de exponerlas al contacto de rayos X.

Además, también encontraron un total de 16 copias de enzimas antoixidantes, que en la mayoría de animales no suelen superar la decena, y cuatro copias de un tipo de genes de reparación de ADN, de los que la mayoría de células animales no tienen nada más que uno.

Desmontando la teoría de la influencia del ADN extraño en el genoma del tardígrado

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En estudios anteriores sobre los tardígrados se puso de manifiesto que la sexta parte de su ADN procedía de otras especies. Ésta es una proporción muy alta, que daba mucho que pensar, por lo que en su momento los investigadores pensaron que podría estar directamente asociada a la gran resistencia de estos animales.

Pero este nuevo estudio desmonta esa teoría, ya que sí que es cierto que algunos genes, como los que codifican para las enzimas antioxidantes, tienen procedencia exógena, pero la mayoría de los que se asocian a su capacidad protectora son totalmente propios.

Sea como sea, suponen un arsenal magnífico de armas genéticas para sobrevivir a las condiciones extremas que quizás podrían sernos de gran utilidad en un futuro. ¿Quién sabe? Quizás podamos vivir en el espacio gracias a ellos.

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