Omicrono, la tecnología de El Español

Desde hace tiempo y cada vez con más frecuencia nos bombardean con publicidades sobre las grandes aplicaciones de fenómenos como la colorterapia o la aromaterapia.

Aunque en algunos casos hay mucha charlatanería y pseudociencia detrás, sí que es cierto que está comprobado que ciertos colores, aromas y sonidos pueden actuar sobre nuestro cerebro, dando lugar a todo tipo de sensaciones, tanto positivas como negativas.

De hecho, todo esto ha dado lugar al neuromarketing, una disciplina utilizada para la generación de procesos publicitarios en los que se atrae al consumidor con estímulos como el olor a limón de los casinos, que invita a los jugadores a arriesgar, o el color rojo de ciertas marcas, que llama la atención del comprador. Todo esto se va haciendo cada vez más conocido, pero aún así la ciencia no deja de sorprendernos con proyectos como el llevado a cabo por un equipo de científicos de la Universidad de Heriot-Watt, que han publicado en Emerald el proceso de obtención de lo que han bautizado como “Psicotejidos”, utilizados para la confección de ropajes capaces de actuar sobre el estado de ánimo de quién los lleva puestos y de la gente que los rodea.

El estudio que dio lugar a los psicotejidos

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Para la realización del estudio, este equipo de investigadores, dirigido por el profesor George Stylios, inició un experimento de dos pasos, en el que intervinieron un total de veinte participantes.

A todos ellos se les hizo ver una serie de imágenes en la pantalla de un ordenador a la vez que se registraba sus actividad cerebral y cardíaca con ayuda de un electroencefalograma y un electrocardiograma. De ese modo, pudieron comprobar que los patrones repetidos causaban más placer y, además, que los más intensos daban lugar a emociones más fuertes, mientras que los que se mostraban más débiles causaban más tranquilidad en el espectador.

Como es lógico, el objetivo de cualquier vendedor es que sus productos resulten placenteros y agradables al consumidor, por lo que partiendo de estas bases se podían elaborar artículos más llamativos, como los psicotejidos que dieron lugar a esta investigación.

¿Para qué sirven los psicotejidos?

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El segundo paso de la investigación consistió en repetir el experimento, pero esta vez cambiando las imágenes por cuatro tejidos que representaran patrones similares a los que habían visto en la pantalla del ordenador: uno con patrones repetidos, otro simple, otro de dibujos intensos y otro más débil.

Como cabía esperar, los resultados se repitieron también con estos psicotejidos, demostrando que con ellos se podrían confeccionar prendas capaces de actuar sobre el estado de ánimo del consumidor.

Según los responsables del estudio, su próximo paso será ver cómo afectan a los resultados la interacción con diferentes colores y formas y, en un futuro, aplicar lo aprendido también al arte, la decoración de interiores y un sinfín de formatos que se puede aplicar sobre el ambiente del consumidor, dando lugar a todo tipo de terapias.

Sería maravilloso pensar que en un futuro la depresión se pudiera tratar con un cuadro bonito, en vez de fármacos, ¿no creéis?

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