Omicrono, la tecnología de El Español

Lamentablemente, los telediarios se llenan continuamente de noticias de terremotos que han sacudido un punto u otro del planeta, a menudo con terribles consecuencias.

También es mala suerte que el único planeta del Sistema Solar en el que existe vida sea el único que tiene que sufrir estas catástrofes naturales, ¿verdad?

Pues en realidad esta afirmación es totalmente falsa; en primer lugar porque no podemos poner la mano en el fuego por el hecho de que no haya ningún tipo de vida en ningún planeta; y, del mismo modo, porque tampoco podemos afirmar que seamos los únicos que tenemos que lidiar con los terremotos. Acaban descubrir que Mercurio también puede; ¿y quién sabe si alguno más?

Terremotos en Mercurio, la confirmación de que no temblamos solos

mercurio

En 2009, una misión de la sonda Messenger reveló que la actividad tectónica de mercurio había cesado hace aproximadamente 1.000 millones de años. En su momento éste fue un curioso descubrimiento, pues se pensaba que se había paralizado hacía mucho más tiempo, pero de cualquier modo se seguía situando a la Tierra como el único planeta que aún temblaba en el Sistema Solar.

Sin embargo, un nuevo estudio financiado por la NASA y publicado en Nature Geoscience ha revelado la existencia en la superficie de Mercurio de una serie de accidentes geográficos similares a acantilados que parecen ser geológicamente muy jóvenes, de lo que se deduce que el planeta aún sigue contrayéndose, del mismo modo que lo hace la Tierra.

La formación de todas estas grietas parece ser el fruto de un enfriamiento del interior de Mercurio, que provoca que el planeta se contraiga, rompiendo la corteza y empujando hacia arriba una especie de construcciones similares a acantilados, que parecen no haber sido afectadas por el bombardeo continuo de cometas y meteoritos, demostrando ser especialmente recientes.

¿Cómo han podido detectar la actividad tectónica de Mercurio?

tectonica-mercurio

Para poder llegar a estas conclusiones, la sonda Messenger tuvo que reducir su altitud, captando imágenes más precisas de la superficie del planeta a la vez que lo sobrevolaba.

Comprobaron así también que estos escarpes, fruto de la actividad tectónica, son similares a los de la Luna terrestre, por lo que podría ser que ésta también siga contrayéndose.

Y si ya los datos obtenidos parecían sostenerse perfectamente por sí solos, lo hacen aún más si se comparan con anteriores investigaciones en las que se revela que el campo magnético de este planeta ha existido desde hace miles de millones de años, y que su núcleo, aún caliente, se enfría muy lentamente.

Es cierto que en lo que a seísmos se refiere no estamos solos en nuestro sistema planetario. ¡Sería muy emocionante que tampoco lo estuviéramos en otros ámbitos!

Te puede interesar
11 de 13