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Llegar al ocaso de la vida padeciendo demencia es uno de los mayores miedos del ser humano.

De hecho, aquéllos que han tenido en su familia uno o varios casos de personas con esta terrible pérdida de las facultades mentales viven atormentados, pensando que el mal está en sus genes y que tarde o temprano acabará saliendo a la luz.

Sin embargo, si bien es cierto que la tercera parte de los factores que influyen sobre el inicio de la demencia están asociados a los genes, en el resto influyen otros muchos parámetros que debemos tener en cuenta; pues contra la genética no se puede luchar, pero nuestro estilo de vida sí que lo podemos modificar. Aunque sólo sea un poquito.

Causas de la demencia que nada tienen que ver con los genes

causas de la demencia

Existen muchos estudios científicos que se adentran en las causas de la demencia ajenas a los genes, siendo el más reciente uno llevado a cabo por un equipo de científicos de la Universidad de Edimburgo, cuyos resultados han sido publicados en BMC Geriatrics.

Los datos recopilados por ellos sirven para aportar credibilidad a las teorías anteriores, añadiendo además algunos nuevos factores, pero veamos cuáles son los hechos más importantes que influyen sobre la aparición de demencia.

Contaminación ambiental

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Tanto este último estudio como los anteriores, encuentran en mayor o menor medida una correlación entre la contracción de demencia y los niveles ambientales de sustancias contaminantes como el ozono, el óxido de nitrógeno o el monóxido de carbono.

Si vivimos en la ciudad por razones laborales o familiares será mucho pedir que nos mudemos al campo, pero sí que podemos poner nuestro granito de arena para intentar que la contaminación no siga yendo en aumento. Por nuestra salud y la de las generaciones que están por venir.

Deficiencia de vitamina D

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Lo mismo ocurre con la deficiencia de vitamina D. La relación exacta entre ésta y la demencia no está clara, pero los estudios dejan claro que existe una correlación entre ambas. 

Como sabéis, la luz del Sol es esencial para que nuestro cuerpo fabrique esta vitamina, cuyo déficit también se asocia a otros preocupantes problemas de salud, por lo que debemos intentar exponernos al astro Rey a menudo. Eso sí, siempre con las debidas precauciones para evitar las quemaduras y sus consecuencias posteriores.

Tabaquismo y pesticidas

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La correlación con estas dos sustancias no está tan clara como con los dos factores anteriores, pero sí que se puede discernir en los resultados de los estudios que tienen bastante que ver en los casos de demencia.

Y ojo, que no sólo se relaciona con el tabaquismo como tal, sino que también se dan casos en personas fumadoras pasivas, por lo que si fumáis no debéis dejarlo sólo por vosotros, sino también por los seres queridos que os rodean.

En cuanto a los pesticidas, vivir en zonas en las que la agricultura con uso de pesticidas químicos está muy desarrollada, puede ser también un factor de riesgo; aunque, como os digo, la influencia está menos clara que con otros casos.

Las líneas de alta tensión

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El dato más novedoso de este último estudio en comparación con los anteriores es la curiosa correlación entre la aparición de demencia y el hecho de vivir cerca de líneas de alta tensión.

No hay muchas pruebas de ello, pero sí una serie de resultados que parecen conducir de forma más o menos clara a que, por alguna razón que se desconoce, vivir cerca de este tipo de dispositivos podría ser más peligroso de lo que pensamos.

Pero que no cunda el pánico en este aspecto; pues, como os digo, no hay nada seguro en este aspecto.

Como conclusión, muchos de estos factores no pueden evitarse, del mismo modo que no se pueden cambiar nuestros genes, pero sí que podemos llevar una vida sana, con una alimentación saludable, sin hábitos nocivos y una práctica regular de ejercicio. Puede que esto no nos salve claramente de la demencia, pero sin duda nos quitará muchas papeletas para ello.

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