Omicrono, la tecnología de El Español

Después de que el famoso Concorde tuviera una corta esperanza de vida, y de que el Tupolev Tu-144 tuviese una vida menos próspera aún, no hemos tenido más intentos de vuelos supersónicos en la aviación civil. Los vuelos a velocidades por encima del sonido han quedado reservadas a la aviación militar debido a todas las pegas que tienen: hacen demasiado ruido, los costes de desarrollo son excesivos, los materiales son carísimos, y las aerolíneas tendrían que subir bastante el precio del billete.

Sin embargo, los vuelos supersónicos siguen siendo el sueño recurrente de mucha gente, el volar de Nueva York a Londres en 3-4 horas sigue estando en la mente de algunos. Existen compañías que están tratando de solventar todos estos problemas, de que vuelva a existir la aviación supersónica entre los mortales que no nos subamos a aviones de guerra, y existe la posibilidad de que vuelvan en 2020.

Boom, el avión supersónico (Mach 2.2) que veremos en 2017

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Boom Technology es una pequeña empresa, con sede en Denver, que parece normal hasta que nos fijamos en las personas que la forman: su personal tiene a NASA, Lockheed Martin y Boeing en el curriculum, entre otros. Boom tampoco es normal con sus inversores, porque Virgin Galactic está poniendo mucho dinero para que sigan adelante. Y todo este revuelo que están causando se debe a su idea de avión supersónico, el cual sería capaz de llevar a 50 pasajeros a 2.700 kilómetros por hora.

Este avión supersónico mide 47 metros de largo, puede acomodar a 50 personas en su interior, y cuenta con tres motores en su casco, uno de ellos en la ala trasera. Boom estaría utilizando materiales resistentes al calor diseñados por SpaceX para su cohete Falcon 9, y los materiales estructurales están diseñados por Boeing.

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El apoyo de Virgin Galactic, además del uso de sus recursos, no es gratis: la compañía de Sir Richard Branson se reserva el derecho de comprar los primeros 10 aviones producidos a 2 mil millones de dólares la unidad. Boom también afirma que una aerolínea británica desconocida ha firmado la opción de comprar 2 billones en aviones supersónicos.

En total tendrían 2.1 millones, más que suficiente para construir un prototipo de cara a 2017, llamado XB-1. Boom estima que estos prototipos podrían llevar a una puesta en servicio en 2023.

Aerion, otro avión supersónico que llegará en 2021

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Boom no está sóla en esta carrera, Aerion es otra compañía basada en Reno que también está desarrollando su propio avión supersónico. Aerion Corporation cuenta con el apoyo de Airbus para desarrollar AS2, un avión capaz de volar en Mach 1.6 (1.900 kilómetros por hora) con 10 pasajeros en su interior.

Aerion espera conseguir la certificación a finales de 2017, conseguir realizar el primer vuelo en 2021 y entrar en servicio en 2023. También usa la idea de tener tres motores, al igual que la aeronave de Boom, aunque el diseño es muy diferente por lo que podemos ver en los primeros diseños.

NASA QueSST, la base para los futuros vuelos supersónicos

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El mayor problema de los aviones supersónicos es el ruido que hacen cuando rompen la barrera del sonido, la regulación de ruido de medio mundo prohibiría los vuelos supersónicos en tierra y los restringiría a rutas oceánicas, y ambas compañías están trabajando para solucionar este problema. Sin embargo, quien lleva la cabeza en este asunto es NASA, porque tienen un avión supersónico en pruebas que reduce este ruido.

El NASA QueSST está sirviendo a NASA para probar nuevos diseños que reducen el ruido generado al entrar en vuelo, además de probar nuevos motores que, aunque alcanzan la potencia suficiente para llegar a velocidad supersónica, cumplen con las normativas de ruido de EEUU. De conseguirlo, NASA estaría abriendo la puerta a que los vuelos supersónicos pueden pasar con tierra bajo el avión, no sólo océano.

  • Javi

    A ver si traducimos bien!! 2 billions son 2 mil millones!!!

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