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El suicidio es una forma terrible de morir, pues previamente resulta enormemente dolorosa para quién muere, pero después es incluso peor para sus seres queridos, que se lamentan pensando que quizás podrían haberlo evitado.

Lamentablemente, es un comportamiento complicado de intuir, por lo que el desarrollo de herramientas que ayuden a preverlo sería, sin duda, una magnífica noticia.

Y eso precisamente es lo que se pretende con un estudio, recientemente publicado en la revista Suicide and Life-Threatening Behavior, en el que se habla de un algoritmo informático que ha sido creado para predecir si una persona tiene instintos suicidas, facilitando que se pueda poner solución al problema antes de que sea demasiado tarde.

Así funciona el algoritmo para prevenir suicidios

algoritmo para prevenir suicidios

Una persona no toma la decisión de suicidarse así porque sí, ya que debe estar sufriendo lo indecible para elegir un final tan terrible. Por eso; aunque a veces es difícil verlo, tiempo antes de hacerlo desarrollan comportamientos que muestran el dolor y la tristeza que les hacen desear la muerte.

Esto es difícil de ver para los seres queridos del suicida y algo más fácil para profesionales de la psicología; pero, aún así, siempre hay detalles muy difíciles de percibir para los seres humanos. Pero no para un ordenador.

Un equipo de investigadores del Hospital Infantil de Cincinnati ha elaborado un algoritmo informático que se encarga de analizar las respuestas de los pacientes a una entrevista simple, prestando también especial atención a otros detalles como el tono de voz

Por eso, un equipo de investigadores del Hospital Infantil de Cincinnati ha elaborado un algoritmo informático que se encarga de analizar las respuestas de los pacientes a una entrevista simple, prestando también especial atención a detalles como el tono de voz, los suspiros o las sonrisas.

Para comprobar su efectividad, estos científicos reclutaron a un grupo de 379 voluntarios que se podían dividir en tres grupos, según si se habían diagnosticado como potenciales suicidas, si tenían problemas mentales, pero no suicidas, o si estaban totalmente sanos mentalmente.

Todos tuvieron que someterse al algoritmo y, cuando se analizaron los resultados, se comprobó que éstos habían sido especialmente buenos, pues se había predicho con un 85% de fiabilidad a cuál de los tres grupos pertenecía cada uno, siendo aún más exacto en el caso de los suicidas, a los que detectó con un 93% de éxito.

De repetirse el experimento con resultados igualmente buenos, podríamos estar ante una gran herramienta, que podría instalarse en centros psicológicos, pero también en otros lugares, como colegios o residencias de ancianos. Quizás así se podría detectar a tiempo a quiénes quieren dejar la vida; para, con la ayuda psicológica adecuada, poder enseñarles a disfrutarla. Ojalá pronto pueda ser posible.

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