Omicrono, la tecnología de El Español

El libro electrónico es uno de esos grandes avances tecnológicos que llegan a nuestras vidas para hacerlas un poquito más fáciles.

Aunque aún quedemos algunos nostálgicos de los libros tradicionales, que adoramos pasar sus páginas a medida que nos adentramos en las historias que encierran, incluso nosotros debemos reconocer que los libros electrónicos hacen nuestra vida mucho más fácil, tanto por el ahorro como por el alivio que supone no tener que cargar con el peso de todos los títulos que guardamos en ellos.

¿Pero os habéis parado alguna vez a preguntaros a quién debemos este invento tan genial? La respuesta a esta pregunta es complicada, pues son muchas las personas, empresas y colectivos que, de un modo u otro, han aportado su granito de arena al proyecto. Sin embargo, si nos retrotraemos unas cuantas décadas en la historia española, nos encontramos con el caso de Ángela Ruiz Robles, una maestra leonesa, destinada en Galicia, que a finales de los años cuarenta quiso aliviar las espaldas de sus alumnos con la invención de la enciclopedia mecánica, un aparato en el que se incluían varias lecturas y ejercicios, que hacían el aprendizaje sencillo y divertido. 

Ángela Ruiz Robles, de maestra a inventora

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Ángela Ruiz Robles nació en 1.898, en un pueblo de la provincia española de León, dónde también llevó a cabo sus estudios de magisterio, mecanografía, taquigrafía y contabilidad mercantil.

Con este curriculum, pronto obtuvo un trabajo como maestra en la escuela de Gordón, también en León, de dónde partió poco después para trabajar en otro colegio, situado en una aldea cercana a Ferrol.

Así fue como comenzó su etapa como maestra, que se extendió desde los años 20 hasta la década de los 60, pero no fue ésa su única ocupación, pues la compaginó con su faceta de escritora, con 16 libros publicados, e inventora.

La enciclopedia mecánica que convirtió a Ángela Ruiz Robles en la primera inventora española

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A la vez que daba clases y escribía obras sobre taquigrafía, ortografía, sintaxis, fonética y otras disciplinas, Ángela observaba lo engorroso que era para sus alumnos cargar con los libros, que además les resultaban tremendamente aburridos.

Por eso, decidió diseñar la enciclopedia mecánica, un curioso artilugio que encerraba varias lecturas y ejercicios con los que sus pupilos aprendía jugando y sin apenas esfuerzo.

La patente para su construcción le fue concedida en 1.949, convirtiéndola en la primera mujer española en conseguir uno de estos permisos, pero no fue hasta 1.962 cuando se construyó el primer prototipo, que fue fabricado en el Parque de Artillería de Ferrol.

El resultado fue un curioso libro mecánico con el que los alumnos podían aprender todo tipo de materias de un modo interactivo.

Tal invención le valió a Ángela Ruiz Robles un gran número de reconocimientos, que le llegaron antes de su muerte acaecida en los años 70. Aún así, con el paso del tiempo su nombre y su historia se han ido difuminando, por lo que no está de más recordar de vez en cuando que gracias a una maestra, casi desconocida, surgió la idea que llevó hasta ese maravilloso invento que tan fácil nos hace la vida hoy en día. ¿Qué menos que homenajearla en nuestra sección de mujeres científicas?

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