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El lince ibérico es uno de los grandes representantes de la fauna española.

Con sólo dos poblaciones conservadas, una en el Parque Nacional de Doñana y otra en Sierra Morena, esta especie se ha convertido en el objetivo de los esfuerzos de un gran número de científicos, que tratan de buscar una forma de evitar el declive que podría llevar a su extinción.

Y una de las mejores formas de tratar de conservar a un animal es conocer su genoma, pues esto permite a los investigadores comprender su forma de interaccionar con el ambiente, pudiendo anticiparse a su evolución. Por eso, un equipo de investigadores españoles, financiados por el Banco Santander, ha conseguido secuenciar por primera vez todo el genoma del lince ibérico, obteniendo datos muy interesantes que explican por qué le cuesta tanto adaptarse a cambios en su ecosistema.

La secuenciación del genoma del lince ibérico, una clarificadora realidad

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Bajo la gestión de la Fundación General CSIC y la coordinación de investigadores de la Estación Experimental de Doñana, un equipo de científicos de hasta doce institutos de investigación diferentes, ha conseguido por fin secuenciar totalmente el genoma del lince ibérico, publicando sus resultados en la reviste Genome Biology.

Las muestras secuenciadas procedían de Candiles, un macho nacido en Sierra Morena que ha resultado tener un genoma compuesto por 21.257 genes, que se han comparado por un lado con los de otras poblaciones de lince, tanto españolas como europeas, y, por otro, con otros mamíferos, como el perro, el gato, el tigre o el guepardo. 

Como resultado, se ha comprobado que el genoma del lince ibérico presenta adaptaciones muy útiles, que le convierten en un magnífico cazador, pero también cuenta con variantes genéticas perjudiciales que complican su supervivencia y su reproducción, contribuyendo al terrible declive de la especie.

La relación entre el genoma del lince ibérico y sus problemas de adaptación

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Desde que el lince ibérico se formara como especie, separándose definitivamente de su pariente, el lince boreal, hace unos 2.500 años, han sido muchas las causas que han llevado a su declive, estando la mayoría de ellas vinculadas al propio ser humano, no sólo por la destrucción de su hábitat, sino también por haber sido durante años el objetivo de muchos cazadores.

Esto podría equilibrarse si fuese una especie con gran diversidad genética; pues, al presentar muchas características genéticas dentro de una sola especie, sería más fácil la adaptación, al haber individuos capaces de sustituir a los que no pudiesen sobrevivir a los cambios.

Sin embargo, el análisis del genoma del lince ibérico ha demostrado que es un animal con una diversidad genética muy pobre, por lo que tendremos que ser nosotros los que tratemos de evitar el declive que, al fin y al cabo, hemos contribuido a crear.

Afortunadamente, los investigadores responsables del estudio cuentan con herramientas genómicas que les permitirán preservar al máximo la diversidad genética, disminuyendo los defectos perjudiciales de sus genes en la medida de lo posible. No es un mal sitio por el que empezar.

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  • cBot

    Al menos intentemos compensar lo que nos hemos cargado mientras aprendemos a no cargarnos nada más.

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