La técnica Feynman, el método para aprender enseñando

Azucena Martin hace 9 meses

Estudiantes, ¿cómo lleváis las Navidades? ¿Habéis transportado como cada año los tomos de apuntes hasta la residencia familiar para volver con ellos después de las vacaciones sin ni siquiera haberlos abierto?

Todos los hemos hecho y todos lo harán, eso es así. Las Navidades son la época perfecta para estudiar, por ser un periodo vacacional justo antes de los exámenes, pero nadie quiere pasarse las vacaciones estudiando, por lo que finalmente terminamos volviéndonos locos mientras tratamos de retenerlo todo a base de unas cuantas noches de insomnio y café.

Pues bien, como está claro que en ese momento cualquier ayuda es poca, hoy os hablamos de la técnica Feynman, un método de gran utilidad para memorizar y aprender contenidos de cualquier materia.

La técnica Feynman, cuando el alumno se convierte en profesor

Sin duda, no hay una forma mejor de aprender sobre un tema que tener que enseñarlo.

Cuando tratamos de hacer algo entendible para todo el mundo tenemos que procesar la información con más profundidad que cuando simplemente lo leemos tal cuál; por lo que, finalmente, lo aprenderemos con más facilidad.

Y en eso precisamente es en lo que se basa la técnica Feynman, el método que asegura haber usado Scott Young, un joven que consiguió memorizar todo el contenido de la carrera de ciencias computacionales del prestigioso MIT, sin ni siquiera ir a clase.

¿Pero cómo podemos hacerlo? El procedimiento es muy sencillo. Simplemente, tendréis que tomar un folio y escribir el título del tema que queréis memorizar, para después escribir una explicación similar a la que pondría un profesor en la pizarra. Después sólo tendréis que repetirlo una y otra vez, hasta que podáis explicarlo con soltura, sin necesidad de leer.

¿Por qué es tan útil la técnica Feynman?

El éxito de la técnica Feynman se basa principalmente en dos hechos.

Por un lado, si sólo nos dedicamos a leer la información estaremos llevando a cabo un acto reflejo, por lo que nuestro cerebro no procesará la información, mientras que si tenemos que convertirlo en explicación escrita y hablada sí que lo hará.

Por otro lado, es una técnica de gran utilidad para detectar nuestros puntos débiles; pues, lógicamente, son los que más trabajo nos cuesta explicar. Así, detectándolos a tiempo, podremos hacer mayor hincapié en ellos, logrando aprender todo el contenido.

Parece un método muy simple, pero sin duda da buenos resultados, por lo que os animamos a probarlo durante los próximos exámenes. Ya nos contaréis los resultados.