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A pesar de los muchos avisos que los profesionales de la otorrinolaringología lanzan continuamente, el uso de bastoncillos para limpiar los oídos sigue siendo una costumbre de lo más cotidiana.

Es algo relativamente comprensible, puesto que la cera de los oídos tiene un aspecto bastante desagradable, pero lo cierto es que, repugnancias a parte, tiene una función esencial para nuestra salud auditiva, por lo que sería mucho más correcto dejar que se retire por sí sola, antes que eliminarla nosotros mismos.

Además, aunque es verdad que los bastoncillos para los oídos retiran parte del cerumen, la mayoría tiende a acumularse y empujarse hacia dentro, pudiendo dañar el tímpano y otras estructuras esenciales del oído. Todo eso seguro que ya os lo han contado miles de veces, pero un nuevo informe de la Academia Americana de Otorrinolaringología vuelve a hacer hincapié en ello, por lo que nosotros también aprovechamos para recordarlo.

¿Por qué son peligrosos los bastoncillos para los oídos?

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Como os decía, los bastoncillos para los oídos son peligrosos; en primer lugar, porque eliminan una sustancia esencial para nuestra salud auditiva y, en segundo lugar, porque pueden dañar el interior del oído, al empujar y acumular el cerumen en su interior.

De hecho, si os fijáis en los envases de los bastoncillos, veréis que todos contienen un mensaje que previene acerca del peligro de introducirlos en el canal auditivo.

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Y es que, aunque solamos colocarles el apellido de “para los oídos“, estos hisopos de algodón tienen otras muchas funciones, como la limpieza de rincones reducidos o la cura de heridas pequeñas.

Entonces, ¿cómo podemos limpiarnos los oídos?

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El cerumen se encarga de prevenir la entrada de agentes perjudiciales en el interior de los oídos, a la vez que los mantiene hidratados.

Además, no tiende a acumularse, ya que por lo general se elimina de forma natural a través de procesos como el movimiento de las mandíbulas o el crecimiento de nuevas células de la piel.

Sin embargo, a veces su salida es un poco complicada, por lo que se puede recurrir al uso de gotas que favorecen el proceso natural de eliminación.

Si aún así persiste o se hacen tapones, antes de usar bastoncillos o cualquier otro elemento peligroso, como horquillas (en serio, hay gente que las usa), lo correcto es acudir a un médico, que tomará las medidas necesarias para extraer el tapón sin dañar el oído.

Así que ya sabéis, cuidado con el uso de bastoncillos para los oídos. La higiene es esencial, sí, pero sin pasarse.

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