Omicrono, la tecnología de El Español

Investigadores chinos han creado una cámara que ve detrás de las esquinas; es decir, que puede fotografiar un objeto aunque no esté delante.

Suena un poco extraño, pero eso es porque tenemos en mente una cámara clásica; imaginamos que la luz reflejada por un objeto viaja hasta la lente, y de ahí al sensor, que dependiendo de la resolución cambiará el color de los píxeles para formar una imagen digital.

Cámaras de un solo píxel, la clave para fotografiar lo que no se ve

Pero ese no es el único tipo de cámara que existe; últimamente las cámaras de un solo píxel están siendo muy populares entre los inventores e investigadores. Sí, una cámara que sólo detecta un píxel; y pese a eso, consigue una imagen sorprendentemente fiel a la realidad.

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Las cámaras de un solo píxel no necesitan lente, por lo que la luz no es distorsionada; en vez de eso, el único píxel captura la luz tal y como llega, y la imagen siempre está enfocada porque depende de la intensidad de la luz, no de la óptica de la lente.

Los investigadores de la Universidad de Xi’an Jiaotong se dieron cuenta de que esto abría más posibilidades que simplemente apuntar a un objeto y fotografiarlo. En concreto, descubrieron que eran capaces de fotografiar objetos que no estaban a la vista, sino detrás de una pared o de una esquina.

La clave está, como hemos dicho, en que el píxel captura la luz tal y como llega; una luz cuya intensidad cambia dependiendo del entorno. Es decir, que si ponemos un objeto en una habitación, la intensidad de la luz inevitablemente cambiará.

Cómo funciona la cámara que ve detrás de las esquinas

Los investigadores aprovecharon eso en una técnica que consiste en iluminar la zona u objeto a fotografiar de manera aleatoria; de esta manera, cada vez que el píxel detecta la luz, esta es diferente. La diferencia de intensidad está relacionada con los objetos que se encuentran en la escena.

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Si la cámara repite este proceso miles de veces, puede llegar a detectar un patrón, una variación que siempre está ahí, aunque no la “vea” directamente. Por lo tanto, lo “único” que tiene que hacer es repetir esto las veces que haga falta para inferir la imagen del objeto a fotografiar; en concreto, unas 50.000 veces.

De esta manera, el resultado es una fotografía con una resolución aceptable aunque se haya hecho con un sólo píxel; por supuesto, cuantos más datos consiga, mejor será la imagen final.

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El equipo ha demostrado esta cámara que ve detrás de las esquinas con un avión de juguete; la luz que se reflejaba en él impactaba con una pared, y la luz que captaba la cámara era afectada por esto.

Los investigadores aún no han pensado en posibles usos, pero seguro que tiene muchas aplicaciones interesantes.

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