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La presión arterial es uno de esos fenómenos que deben controlarse en todo momento, pues puede elevarse sin avisar, causando efectos muy perjudiciales en nuestra salud.

Por eso, resultan a partes iguales contradictorios y sorprendentes los resultados de un estudio publicado recientemente en Alzherimer’s and Dementia, en el que un equipo de investigadores de la Universidad de California ha explicado las razones por las que una presión arterial alta podría proteger de la demencia a pacientes mayores de ochenta años.

Lógicamente, la edad es un factor esencial en el asunto, por lo que si se os ha pasado por la cabeza que deberíais dejar que vuestra tensión suba un poco ya podéis ir desechando la idea. De todos modos, veamos en qué consisten los resultados del estudio.

La presión arterial alta, un arma de doble filo

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Como sabéis, la presión arterial alta es uno de los factores de riesgo más relevantes en lo concerniente a las patologías cardiovasculares y cerebrales.

Esto es algo lógico, ya que cuanto mayor es esta presión, más grande es el esfuerzo que está realizando nuestro corazón para bombear la sangre, de modo que tanto sufrimiento puede terminar pasándole factura.

Sin embargo, es importante que el corazón bombee correctamente la sangre, ya que de este modo transporta por todo el cuerpo sustancias tan importantes para nuestro organismo como el oxígeno o un gran número de nutrientes. Además, también se transportan sustancias de desecho como la proteína ß-amiloide, una proteína cerebral cuya acumulación parece estar claramente asociada con la aparición de la enfermedad de Alzheimer.

Y precisamente ahí es dónde entra en juego la gran incongruencia del estudio; ya que, según los resultados de estpos investigadores, una presión arterial por encima de 140 mm Hg en la sistólica y 90 en la diastólica (lo normal suele ser en torno a 120-80) parece estar asociada en mayores de 80 años a una eliminación más eficiente de estos productos de desecho cerebrales, de modo que se disminuye la probabilidad de demencia.

La edad, un factor clave en los “beneficios” de la presión arterial alta

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Lógicamente, muchos factores cambian en nuestro organismo a medida que vamos envejeciendo.

Características como la agudeza de los sentidos o los niveles de muchas hormonas se modifican notablemente y, del mismo modo, también lo hace el modo en que el cuerpo reacciona a las fluctuaciones de la presión arterial.

Por ejemplo, es muy común que las personas mayores de 70 años se mareen levemente al levantarse, algo muy común en individuos con la tensión baja, ya que les llega poca sangre al cerebro. Por eso, podría ser que a partir de ciertas edades el organismo reaccione con una subida de la presión arterial, con el fin de compensar los efectos de estas fluctuaciones.

Así, como resultado, también se solventarían los problemas derivados de la acumulación de proteína ß-amiloide, ya que una presión mayor favorecería que se elimine más eficientemente.

Por lo tanto, parece ser que sí, que a partir de ciertas edades la presión arterial alta podría suponer algunas ventajas. Pero aún es pronto para confirmarlo con total seguridad, mientras que hay datos más que suficientes sobre los peligros de tener la tensión elevada; así que no os la juguéis. Vuestro corazón lo agradecerá.

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