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Desde hace cientos de años, la humanidad ha buscado una cura, o al menos una vacuna contra el resfriado común.

Bien es cierto que esta enfermedad suele solucionarse espontaneamente en apenas 7 o 9 días, aunque sus síntomas son más que molestos, pero carece de gravedad. Por eso mismo los médicos no comprendemos a qué se deben tantas visitas a urgencias por esta causa (se curará tanto si se usa medicación como si no), pero eso será otra historia.

Pero, ¿y si tuviésemos una vacuna contra el resfriado común y lográsemos que no se produjese? Siempre se ha dicho que los cientos de virus diferentes causantes del resfriado común hacen imposible este proyecto, pero un científico austríaco acaba de registrar una patente para conseguirlo.

El primer paso para lograr una vacuna contra el resfriado común: La patente

rinovirus

El susodicho investigador es Rudolf Valenta, alergólogo de la Universidad de Viena. Pero, ojo, pues registrar una patente y pretender tener un producto en el mercado en apenas una década no tiene garantía total de que funcionará, pero es un buen primer paso.

Lo que sí podemos afirmar es que Valenta y sus colegas, según informa The Independent, han estado investigando a fondo medidas preventivas sobre los síntomas del resfriado común y las alergias con el fin de lograr una vacuna contra el resfriado común, o concretamente contra el rinovirus humano.

Según Valenta, su objetivo es cambiar la forma en la que nuestro sistema inmune reacciona contra el virus del resfriado común: No es cuestión de alcanzar el centro del virus, sino de atacar su cubierta exterior. Si logramos eso, los 99 tipos o cepas de rinovirus conocidos y su elevada capacidad de mutación serían un mal secundario.

Cómo se conseguirá la vacuna contra el resfriado común

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La solicitud de esta patente se ha basado en más de 200 estudios científicos sobre la tecnología que pretenden usar. Esencialmente, se buscará utilizar partes de la “cáscara” o cubierta exterior del virus del resfriado común para poder atacarla. En ese caso, la diversidad de cepas y la mutación del virus será poco importante.

El primer estudio respecto a la futura vacuna se realizó en 2012, en el Hospital General de Viena, donde Valenta y sus 12 colaboradores estudiaron a 59 jóvenes con rinovirus. Una de sus principales conclusiones fue que nuestro sistema inmune se centra en atacar al virus lanzando anticuerpos a su interior, una vez la capa externa o cáscara del virus se ha desprendido.

Esto, según Valenta, es un error, ya que es una unión ineficaz. Además, esto también propicia la elevada capacidad de mutación del virus, ocasionándonos un doble problema.

El objetivo de los investigadores es, en base a sus resultados, diseñar una vacuna contra el resfriado común reorientado a nuestro sistema inmune contra el exterior, la parte importante del virus. De momento los ensayos han funcionado bien, pero estiman que se tardará al menos entre seis y ocho años en llegar a comercializar esta vacuna para todo el mundo. Eso sí, hay que admitir que es un objetivo tremendamente complejo y puede salir muy bien… o muy mal.

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