Omicrono, la tecnología de El Español

Omicrono

El coche del futuro: de producto a servicio

El coche del futuro: de producto a servicio

Gracias a la autonomía, el coche del futuro podría convertirse en un servicio en lugar de un producto comprado por particulares.

El coche es una de las tecnologías en las que más avances vamos a ver en el futuro. Gracias a la autonomía, el coche del futuro podría ser un servicio en lugar de un producto de particulares.

Hace poco, Uber y Daimler firmaron un acuerdo por el cual los coches autónomos de Mercedes podrán servir a Uber. Esto se traduce en que los propietarios de un Mercedes-Benz ganarán dinero prestando su coche a Uber mientras no lo utilicen.

Está claro que la conducción autónoma va a traer muchas ventajas: se reducirán considerablemente los accidentes, ya no será necesaria atención permanente para viajar en coche y nadie tendrá que trabajar ya llevando mercancía de un lado para otro. Pero más allá de eso, el coche autónomo cambiará por completo nuestra forma de concebir el coche. Este acuerdo entre Uber y Daimler apunta hacia donde va el concepto de coche.

Lo que de verdad implica no necesitar conductor

coche del futuro

El acuerdo se ha dado precisamente porque no necesitar conductor cambia por completo las reglas del juego. Uber siempre se ha promocionado a si mismo como un servicio de mayor calidad que el taxi a menor precio. Esto lo consiguen, entre otras cosas, con conductores que no pagan la licencia para ejercer de taxistas. Pero existe una forma de reducir aún más el resultado de la ecuación: prescindiendo directamente del conductor.

Y prescindir del conductor no significa solo dejar de pagar su sueldo. Significa también que ya no necesitan comprar miles de coches. Pueden utilizar los coches de propietarios que, lógicamente, tienen la mayor parte del día su coche aparcado. Compartir el coche con los propietarios significa que Uber reduce sus gastos y los propietarios de vehículos cuentan con una nueva fuente de ingresos.

Uber, en cualquier caso, no es el primero en darse cuenta de esto. Tesla ya anunció hace tiempo que sus coches autónomos podrían rentabilizarse alquilándolos mientras no se usan. Y en el caso de Tesla, será un “yo me lo guiso, yo me lo como” en toda regla. No necesitan acuerdos: tiene los coches y van a poner en marcha una plataforma de alquiler.

El futuro del coche pasa por convertirse en un servicio

coche del futuro

Pero tantos coches circulando 24 horas al día tiene una consecuencia clara: ya no hacen falta tantos coches. Es más, a la mayoría de la gente dejará de resultarle conveniente tener coche. Incluso aunque necesites uno a diario, ser propietario se volverá innecesario. Siempre podrás pedirlo en Uber, en la plataforma de Tesla o en otras que surgirán. Y todo a un muy buen precio: no hace falta conductor, no hace falta gasolina y habrá competencia de miles de coches en circulación.

Y esto, finalmente, nos lleva al futuro del coche. Sufrirá el mismo proceso que en los últimos años han vivido la música, el contenido audiovisual y el software: se convertirá en un servicio. Eventualmente, ningún particular tendrá coche; todo el mundo utilizará coches de empresas o grandes colectivos.

coche del futuro

Y aquí encontramos tres posibles futuros. Por una parte, no sería nada raro ver a diversas compañías peleando por ofrecer los mejores precios de coche por minuto, o incluso servicios de uso ilimitado por un precio mensual. Por otra parte, podría ser que comunidades de vecinos comprasen coches para que todo el mundo en la comunidad pueda usarlos.

Finalmente, lo que yo diría que es más probable: el coche se convierte en un servicio público a nivel ciudad o país. Al igual que ahora funciona el resto del transporte público, quien quiera utilizar un coche paga por acceder a la flota del país o la ciudad.

¿Se está pegando Uber un tiro en el pie?

coche del futuro

Aunque a priori el acuerdo que han firmado Uber y Daimler parece muy conveniente para los dos, a largo plazo se podrían estar haciendo mucho daño. En cualquiera de los tres escenarios antes propuestos, un intermediario como Uber se vuelve totalmente imprescindible. O bien los fabricantes pasan a ofrecer directamente sus servicios al usuario, o bien comunidades más grandes (desde vecinos hasta países) compran los coches al fabricante.

Daimler , por su parte, en el futuro venderá evidentemente menos coches porque habrá mucha menos demanda. Pero en cualquier caso, hace un movimiento inteligente al adelantarse al futuro antes que la competencia.

Todo esto, en cualquier caso, no vamos a verlo hasta dentro de unos años. Uber ni siquiera ha dado una fecha aproximada de cuando entrará en vigor el acuerdo. Por lo que sabemos hasta ahora, no será hasta 2021 (con suerte) que los primeros coches autónomos se pongan a disposición del usuario y comience la gran revolución del coche.