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Un nuevo método para conseguir combustible nuclear puede garantizar el futuro energético de la humanidad.

Al ritmo que llevamos, va a ser muy difícil dejar de depender de combustibles fósiles para nuestras necesidades energéticas; y si no hacemos algo pronto, las consecuencias de la contaminación serán irreversibles. Pese a que las energías renovables están avanzando, aún no están al nivel deseado.

El problema de encontrar combustible nuclear para el futuro cercano

La otra alternativa es la energía nuclear, pero aún está rodeada de polémica; tanto por sus peligros, como los desechos que produce, como simplemente la falta de combustible nuclear.

El combustible nuclear más popular es el conseguido usando uranio natural; después de pasar por procesos químicos y físicos se consigue el isótopo radiactivo que es usado en las plantas de energía.

Por lo tanto, la producción de uranio es vital para el futuro de la energía nuclear; una producción que es dominada por sólo unos pocos países, como Kazajistán, Canadá y Rusia. Según los informes, los recursos de uranio son suficientes para cubrir las necesidades actuales durante 85 años; y por supuesto, como estas necesidades siguen aumentando, esa fecha no es exacta.

Eso no es mucho tiempo, sobre todo si queremos encontrar alternativas viables. Por eso en la Universidad de Standford creen que la prioridad actual es asegurarnos el suficiente uranio como para tener un “colchón”; pero claro, no es como si pudiésemos meter la mano en el agua y sacar uranio, ¿verdad?

El nuevo método para conseguir combustible nuclear

Pues casi. Resulta que en el agua de los mares existen diminutas trazas de uranio en forma de uranilo (en combinación con el oxígeno del agua). En total, se calcula que en los océanos hay unas 4.000 toneladas de uranio flotando; eso sería suficiente para dar energía para todas las plantas nucleares actuales durante los próximos 6.000 años.

Sin embargo, estamos hablando de concentraciones del orden de un grano de sal en un litro de agua. Es por eso que otros proyectos ya han intentado obtener uranio del agua marina, pero han fracasado; los costes son demasiado elevados para una recompensa tan pequeña.

Después de años de investigación en China y Japón, los científicos de Stanford creen haber desarrollado un método para conseguir combustible nuclear más barato y eficiente.

Consiste en unas fibras de plástico, que contienen un compuesto llamado amidoxima; al meter estas fibras en agua de mar, el uranio se pega al compuesto. Según sus creadores, es tan sencillo como eso, dejar el plástico al mar y volver cuando todos los filamentos estén saturados.

A continuación, sólo hay que tratarlos químicamente para separar el uranilo; ya solo quedaría el proceso más simple y conocido, refinar el uranio. El resultado es el mismo uranio que puede conseguirse de una mina.

El último trabajo de los investigadores de Standford ha consistido en mejorar el sistema para hacerlo viable; en concreto, han mejorado la cantidad de uranil que se pega a las fibras de plástico, la rapidez del proceso y cuántas veces es posible reutilizar las fibras.

Para ello, desarrollaron lo que llaman un híbrido, añadiendo carbono a la amidoxima; entonces, si envían pulsos eléctricos por las fibras, sus propiedades cambiarán y atraparán más uranilo. Las fibras tratadas de esta manera obtenían 9 veces más uranio que antes.

Más uranio no es la solución al problema real

Aún queda mucho trabajo para usar estas fibras en masa; pero los investigadores están convencidos que obtener más uranio será la solución a los problemas energéticos que nos encontraremos este siglo.

Por supuesto, habrá quien diga que esto sólo sirve para aplazar el problema real, que estamos dependiendo demasiado de fuentes no renovables. Pero puede que lo que necesitemos sea justamente eso; un tiempo extra, que nos permita recapacitar y reaccionar.

Ahora que los acuerdos de París han quedado en duda con el nuevo gobierno de Donald Trump, es importante tener alternativas.

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