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La nueva misión de SpaceX consistirá en enviar una superbacteria al espacio; no es un plan de villano de cómics, aunque suene como tal.

SpaceX sigue recuperándose de la explosión hace unos meses de uno de sus cohetes; no solo tuvo consecuencias económicas para la compañía, sino que supuso la pérdida de varios proyectos y cierta pérdida de confianza. Afortunadamente, la compañía de Elon Musk consiguió recuperarse; fue el pasado 14 de enero con el lanzamiento de su primer cohete desde aquel accidente.

SpaceX ha vuelto con fuerzas

Ahora que ha recuperado el ritmo, SpaceX continuará lanzando cohetes y cumpliendo contratos, incluso aunque den un poco de miedo; el lanzamiento que se producirá el próximo 18, apenas unos días después de San Valentín, no será muy romántico precisamente. Al fin y al cabo, la mayor parte de la carga se dedicará a reabastecer a la Estación Espacial Internacional.

Pero al menos interesante lo será un rato, y no sólo por la carga; para empezar, el lanzamiento se producirá desde la misma plataforma desde la que se lanzó la primera misión a la Luna. Se trata del complejo 39A en el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral; la última vez que se usó fue hace cinco años, en el último viaje del transbordador Atlantis. Por lo tanto, es un lugar con mucha historia para la conquista del espacio.

La misión de SpaceX puede ser tan importante como las que antes usaron la plataforma; aunque la mayor parte de la carga sean los suministros diarios necesarios para mantener a la tripulación de la ISS. Los proyectos añadidos que han podido meterse en la cápsula son muy interesantes, en campos como la biología, la medicina o la robótica.

Por qué es importante enviar una superbacteria al espacio

La estrella es sin duda una superbacteria letal que viajará dentro de la cápsula; los astronautas tendrán que convivir con lo que se conoce como un “superbug”, una bacteria resistente a los antibióticos que puede resultar mortal. Se conoce como MRSA (Staphylococcus aureus resistente a la meticilina), y si los astronautas son infectados, no sólo sufrirán dolorosas hinchazones en la piel; también afecta a los huesos, las articulaciones, e incluso la sangre. Esta infección mata anualmente a más personas que el VIH, la enfermedad del Parkinson y los enfisemas, juntos.

El riesgo de enviar una superbacteria al espacio merece la pena, o al menos eso esperan los científicos, para investigarla en gravedad cero; en esas condiciones, se pueden acelerar las mutaciones de la bacteria y comprobar su progresión de manera más rápida. Esto acelerará el desarrollo de medicamentos contra el MRSA, que bien falta que hacen. Este experimento es una demostración de las puertas que se abren cuando los científicos y todo el mundo en general tiene acceso al espacio; y es por eso que ideas de futuro como la de llegar a Marte tienen tanta importancia.

Y además de los beneficios médicos de este experimento, seguro que a algún guionista de Hollywood pronto se le ocurre una película en la que una superbacteria invade poco a poco la Estación Espacial Internacional (Life, que se estrenará este mismo año, tiene un planteamiento similar con un alienígena).

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