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La realidad virtual para Google tiene acento español. Hablamos con Raiz, un estudio de realidad virtual que ha colaborado con Google para crear experiencias.

“Fue una locura lanzarse a la realidad virtual: no teníamos agencias, inversión o subvenciones”, me comenta Raúl después de probar uno de sus prototipos. Estamos en la Fundación Telefónica, en un ‘The App Date’ dedicado a la realidad virtual. Explican encantados en qué consiste su trabajo, qué piensan de aspectos como un futuro con realidad mixta. Y no soy el único que se da cuenta, Google lo hizo allá por 2015.

Raúl y Eduardo Acosta son los dos hermanos asturianos que protagonizan esta historia. Juntos crearon Raiz, un estudio creativo que centró toda su atención en la realidad virtual en 2014. Más o menos cuando la realidad virtual todavía estaba en pañales, en un estado mucho más inmaduro que ahora. Y ahora se dedican por completo a ello, sin perder de vista a otras tecnologías como la realidad mixta.

Raiz, el estudio español que creó Expeditions para Google

“Fue una locura lanzarse a la realidad virtual: no teníamos agencias, inversión o subvenciones”

Toda esta historia comenzó en 2014, cuando los hermanos Acosta decidieron dar ese paso a la realidad virtual. Lo hicieron con un kit de realidad virtual temprano, llamado ‘Durovis Dive’. Antes de que Google hiciera una apuesta en firma por la realidad virtual. Con ese SDK, y unas gafas caseras, hechas “con una fuente de alimentación vacía y unas lentes chinas encajadas”, se lanzaron a hacer aplicaciones de realidad virtual para Android.

Estas aplicaciones, lanzadas cuando no había casi recursos para la realidad virtual, llamaron bastante la atención entre los usuarios. Y Google, dueño del bazar donde estaban presentes, no dejó escapar la ocasión. Antes del lanzamiento en firme de su apuesta por la realidad virtual, se fijó en estas aplicaciones, y se puso en contacto con ellos. Querían que hicieran varias ‘Expeditions’, experiencias educativas para usar Cardboard en clase. Y los Acosta se lanzaron a esta nueva aventura.

La idea de Google con Expeditions es que los maestros se apoyen en la realidad virtual para dar clase. Los alumnos sólo tienen que mirar durante unos segundos las gafas, mientras el profesor explica qué están viendo. Ver algo como si estuvieras ahí tiene mucho más impacto que unas simples diapositivas o un dictado. Es decir, hace la enseñanza más inmersiva y divertida. Y ha sido uno de los principales enfoques de Google con Cardboard: llenar clases con ellas.

El cuerpo humano y los insectos, las excursiones españolas de Google

Raiz llegó a hacer dos experiencias dentro de estas Expeditions, compartiendo espacio con gigantes como National Geographic o Getty Images. La primera es un vistazo al interior del cuerpo humano: visiones inmersivas de cómo es la anatomía humana y nuestros órganos por dentro. El profesor puede señalar puntos para que los alumnos vean cómo funciona algo en concreto, y la idea es ver “en directo” cómo funciona nuestro cuerpo.

La segunda experiencia va de insectos, y es más interesante de lo que parece. Google tenía fotos aumentadas (macro) de diferentes insectos en diferentes ciclos reproductivos, sacadas por un biólogo. Su misión fue, además de colocar un fondo natural para los insectos, crear la profundidad. Una fotografía son dos dimensiones: la realidad virtual requiere 3 dimensiones para dar sensación de profundidad. Y el objetivo fue crear ese modelo 3D del insecto, a partir de la foto aumentada en 2D.

No sólo educación, también museos

Los proyectos con Google no terminaron ahí. Después de estas ‘Expeditions’ enfocadas a la enseñanza, Google también les encomendó dos proyectos dentro de su rama de ‘Arts & Culture’. El primero con ‘Royal Museums of Fine Arts of Belgium’, creando representaciones inmersivas de sus obras de arte, y el segundo con el museo de historia nacional de Berlín, haciendo una visita virtual inmersiva. Y también han colaborado con HTC, creadores de las Vive junto a Steam.

“Quiero que el usuario se lleve algo más que la experiencia, quiero que aprenda algo”

“Ahora ya no es tán fácil entrar”, confiesa Eduardo al hablar con el. Google ha invertido toneladas de dinero en realidad virtual, y ahora cuentan con un gran equipo de realidad virtual. En otras palabras, no necesitan estudios externos para llevar a cabo sus proyectos. “Si quieres entrar a trabajar con los gigantes, tienes que hacer algo que nadie haya hecho antes” afirma.

Y quizás esta es una de las grandes bases de Raiz. Hablando con Eduardo pasamos de la realidad mixta a Black Mirror, de una distopía tecnológica a qué quiere conseguir con la realidad virtual. “Quiero que el usuario se lleve algo más que la experiencia, quiero que aprenda algo”, me confiesa. Un juego en realidad virtual puede ser muy entretenido o divertido, pero quieren ir un paso más allá.

El futuro de Raiz: fotogrametría y realidad mixta

“Si quieres entrar a trabajar con los gigantes, tienes que hacer algo que nadie haya hecho antes”

Y toda esta experiencia les ha abierto un nuevo campo: la fotogrametría. Raiz sigue trabajando en proyectos propios, y gran parte de sus esfuerzos se han convertido en dar vueltas por el mundo con una cámara y un trípode. Sacando fotos de reliquias en museos, o de obras arquitectónicas, como la “Capilla Sixtina” de Asturias, la Basílica del Sagrado Corazón.

¿El objetivo? Crear reproducciones digitales de reliquias y lugares de interés cultural, para que siempre queden preservadas. Tanto de un objeto como de un espacio. Así, aunque el objeto quede destruido en la vida real, siempre quedará una copia digital exacta. Como los bancos de semillas, pero en digital. Y también están interesados en crear un trasfondo para estos objetos. Por ejemplo, crear un templo egipcio para hospedar las reproducciones de estos objetos.

Y no sólo eso. Eduardo Acosta cree que el futuro está en la realidad mixta, la intersección entre la realidad virtual y la realidad aumentada. Y ya tienen ideas y ciertos prototipos, pero nada en firme. En cualquier caso, el futuro trae cosas interesantes en materia de realidad virtual. Y de verdad esperamos que Eduardo y Raúl Acosta formen parte de él.

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