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La última revelación de Wikileaks es la más importante de los últimos años; las herramientas de hacking de la CIA han sido hechas públicas.

Wikileaks había entrado en una era oscura; durante los últimos meses, los escándalos de su fundador Julian Assange han ocupado más portadas que el contenido de sus escasas filtraciones.

Incluso han llegado a recibir acusaciones de ayudar a la campaña de Donald Trump, centrándose en sacar trapos sucios de Hillary Clinton. Vivimos en unos tiempos extraños, en los que algunos del partido republicano consideran a Assange un héroe.

Vault 7, la nueva filtración de Wikileaks

Por eso la publicación de “Vault 7”, el nombre que ha recibido la última filtración, es tan importante para la organización; debe ser la demostración de que no han perdido el norte, y que no son colaboradores del nuevo gobierno estadounidense.

Con Vault 7, Wikileaks se centra en las “ciber armas”, las herramientas de hacking de la CIA usadas por la organización para conseguir datos de alrededor de todo el mundo; en total, son 8,761 documentos que tratan de todo tipo de sistemas de vigilancia y ataque.

Wikileaks ha censurado datos como nombres de personas, direcciones de correo, direcciones IP y enlaces a archivos; a diferencia de cuando publicó los datos de mujeres turcas cuando el golpe de estado contra Erdogan.

Estos documentos provienen de un “Centro de ciber inteligencia” que la CIA tiene en el estado de Virginia; por supuesto, estaban almacenados en una red de alta seguridad de acceso limitado, pero eso no impidió que el archivo empezase a circular entre hackers y contratistas del gobierno.

Las herramientas de hacking de la CIA se hacen públicas

Una de estas personas contactó con Wikileaks, y de ahí viene esta filtración; eso significa que, en estos momentos, los programas, malware, virus, troyanos y otro código usado por la CIA está en manos de personas no autorizadas. Cientos de millones de líneas de código potencialmente peligrosas.

Porque en efecto, una de las cosas que esta filtración deja bien clara es que la CIA usa todo lo que tiene a su disposición para espiar y conseguir los datos que quiere; incluso si eso supone usar malware e infectar a todo tipo de usuarios.

En el momento de la filtración, la división de hacking de la CIA contaba con 5.000 usuarios, que desarrollaban nuevos virus y troyanos. Además, descubrían los llamados “zero day”, o “ataque de día cero”; estos son bugs que los creadores del programa aún no conocen, y por lo tanto no existe ninguna solución contra ellos.

Ya sabíamos que otra organización del gobierno, la NSA, contaba con un enorme sistema dedicado a espiar las comunicaciones de todo el mundo; esta filtración revela que la CIA ha creado su propia NSA, con un control incluso menor de la administración.

La ciber guerra, el nuevo objetivo del gobierno de Trump

La gran pregunta es, ¿por qué Wikileaks decide publicar esto ahora? Ya hemos aprendido que la organización suele guardarse contenido polémico y sacarlo sólo cuando considera mejor.

Wikileaks reconoce que el mes pasado el gobierno de Donald Trump anunció la creación de un informe sobre “ciber guerra”. Pero Wikileaks asegura que eso no influyó en la publicación; esta se realizó lo antes posible después de analizar los documentos.

Pero además, hay que recordar que la penúltima polémica de Donald Trump tiene que ver con el espionaje; el presidente acusó por Twitter a su predecesor de ordenar el “pinchazo” de los teléfonos de su despacho.

Sea cual sea el motivo de esta publicación, es innegable que los documentos son muy interesantes. Pueden contener material muy revelador sobre las actuaciones de la CIA en EEUU y en todo el mundo.

Vault 7

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