Historia y evolución del stylus

Historia y evolución del stylus

Esta la historia del stylus. Un accesorio que se resiste a morir en un mundo en el que nuestros dedos copan toda la interacción con nuestros dispositivos.

Esta la historia del stylus, una pieza de tecnología que se resiste a desaparecer en un mundo en el que nuestros dedos copan toda la interacción con nuestros dispositivos.

La tecnología siempre tiende a eliminar la fricción. La tecnología que cumple con su cometido de la forma más simple posible es la que acaba triunfando, y la demás suele terminar desapareciendo. Por eso, una de las prioridades de la mayoría de empresas de tecnología es eliminar todos los dispositivos intermediarios innecesarios.

Sin embargo, siempre queda una excepción que confirma la regla. El stylus, pese a tener todas las papeletas para desaparecer, aún resiste y conserva un nicho de usuarios que, sin necesidades especiales, aún quiere utilizarlo. Esta es la historia del stylus y su evolución a lo largo de los años.

Los comienzos del stylus

historia del stylus

El stylus tal y como lo concebimos hoy en día nació por una necesidad: la de hacer funcionar pantallas táctiles. Tras unas primeras incursiones a la informática de bolsillo como el Psion Organiser (1984) o el Atari Portfolio (1989), se hizo evidente que era necesario implementar una interacción similar a la que ofrecían los ratones en los ordenadores tradicionales.

La mejor solución posible era una pantalla táctil, pero sin stylus, su funcionamiento era tedioso e impreciso. Así fue como el stylus se convirtió en una necesidad para cierto mercado. En 1991, Apple presentaba su Apple Newton, que contaba con una pantalla táctil que respondía a un stylus.

historia del stylus

Aunque Newton fue un fracaso comercial absoluto, marcó el futuro del mercado de los PDA (personal digital assistant). El mercado de ordenadores de bolsillo creció durante la segunda mitad de los 90, y todos contaban con una pantalla táctil y un stylus. Fabricantes como Palm llevarían el stylus a los bolsillos de miles de personas.

Historia del stylus con los primeros smartphones

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Los tiempos cambian, y en cierto momento, las PDA como tal pasaron a un segundo plano. Los fabricantes de teléfonos móviles querían ese mercado, y lógicamente todo el mundo prefirió hacer en un dispositivo (el móvil), lo que antes hacían en dos (móvil y PDA). De nuevo, simplificar es lo que funciona en tecnología.

Sin embargo, las pantallas táctiles siguen haciendo falta, y siguen necesitando un stylus. Esto llevó el stylus a las manos de muchas más gente, ya que era más frecuente tener un teléfono táctil que una PDA. Nokia fue durante años el principal abanderado del stylus con dispositivos como el Nokia 7710 (2004).

¿Quién quiere un stylus?

El 9 de enero de 2007 llegaría la bala que más daño ha hecho al stylus en toda su historia. Steve Jobs presentaba el primer iPhone, con una pantalla táctil capacitiva en lugar de resistiva que no necesitaba stylus. La frase “Who wants a stylus?, de Steve Jobs, marcaba una evidencia: es más cómodo usar el dedo.

Como ya todos sabemos, el iPhone marcó el camino de toda la industria móvil, y en pocos años todos los teléfonos pasaron a poder controlarse solo con el dedo. Todo apuntaba a que el stylus iba a desaparecer. Sin embargo, pronto surgieron nichos que volvieron a interesarse por él.

Tablets, phablets y tabletas gráficas

historia del stylus

A partir de 2011, comenzó el gran boom de las tablets. De pronto, todo el mundo tenía una tablet. Se convirtió en el producto tecnológico estrella. Y una de sus particularidades era que en una pantalla tan grande, se podía dibujar cómodamente. Esto hizo resurgir el stylus justo cuando estaba apunto de desaparecer. El dedo no ofrece precisión suficiente para dibujar, y los stylus se convirtieron en el accesorio más habitual de las tablets.

Pronto, se empezaron a utilizar para cualquier interacción e lugar de solo para dibujar. Al fin y al cabo, si tienes un stylus, ¿por qué no vas a usarlo?

A raíz de la popularización de la tablet, las tabletas gráficas que existían desde hace mucho tiempo se convirtieron en la herramienta principal de muchísimos diseñadores. Así, el stylus encontró un nicho que difícilmente perderá: el de los diseñadores profesionales.

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Por último, también a raíz de la popularización de las tablets, comenzaron a aparecer las entonces llamadas phablets. Móviles tan grandes que se consideraban cruces entre un móvil y una tablet. El primero y mejor representante de estos dispositivos es el Galaxy Note (y toda su gama), que también incluía un stylus para acercarse más al concepto de tablet.

El stylus ahora y su futuro

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Con el tiempo, el stylus ha ido perdiendo importancia en los últimos años. Ahora, es raro ver a alguien utilizarlo en una tablet para algo que no sea dibujar. Apple, consciente de que solo tenía fuerza en ese campo, pero que tenía mucha, lanzó en 2015 junto con el iPad Pro el Apple Pencil. Un stylus extraordinariamente preciso con el que apple quería un trozo del mercado de las tabletas gráficas.

Mientras tanto, en smartphones, la gama Note es el último estandarte del uso del stylus en el día a día. El éxito de esta gama es una prueba de que aún queda gente que aprecia la precisión que ofrecen este tipo de dispositivos frente al dedo.

Y aunque tras el desastre de las explosiones del Galaxy Note 7 se rumoreó mucho sobre el fin de la gama Note (y consecuentemente del stylus ya han confirmado fuera del nicho del diseño o dibujo), desde Samsung que habrá un Note 8. En 2017, el stylus que nació como una necesidad incómoda, se resiste a morir por ser una herramienta precisa.

  • Juan Walls

    Steve Jobs hizo mucho daño con su discurso denostando el stylus. La razón de ser actualmente de un stylus es precisamente la frase con la que cerráis el artículo: es una herramienta de precisión. El dedo está muy bien para la mayoría de aplicaciones pero cuando se trata de arte, no hay nada como un buen stylus con capacidades extra como sensibilidad a la presión e inclinación. Desgraciadamente Apple solo se vino a dar cuenta de esto con el ipad pro y por eso yo me compré en su día un Galaxy Note Pro. Lástima que Samsung no lo haya mimado como herramienta artística pues tiene (o tenía) un gran potencial.