Omicrono, la tecnología de El Español

Puede que KickassTorrents esté muerto, pero su cadáver sigue moviéndose en forma de página de torrents legales.

Bueno, al menos sus creadores dicen que son “torrents legales”, sea lo que sea eso; a la hora de la verdad, la legalidad de los torrents está fuera de toda duda.

El problema está en los archivos que distribuyen, que suelen ser “películas piratas”, series, discos de música o videojuegos. Eso no ha impedido a Romaly, una empresa costarriqueña, montar una web llamada “LegalTorrents”, claramente inspirada en KickassTorrents.

Algo más que un clon de KickassTorrents

Y digo “inspirada” por no decir “copiada”; el aspecto de LegalTorrents es el que tenía la que fuera la web de descarga de torrents más popular del planeta.

Si nos fijamos, nos daremos cuenta de las diferencias en el logotipo; además de en la forma en la que las secciones están presentadas, y en que no se pueden abrir. Esa es el primer signo de que las cosas no son lo que parecen.

Sin embargo, todo eso es secundario como sabrán los aficionados; lo importante es saber qué torrents están disponibles en la web y si hay gente compartiéndolos.

Así que elegimos uno de los “últimos torrents”, pulsamos en “Descargar”, y descargamos el archivo torrent; lo abrimos con nuestro cliente favorito, y esperamos a que termine la descarga.

Todo normal, ¿no? Excepto por una razón: no nos hemos descargado lo que creíamos. La web se hace pasar por una página de descarga de torrents que permite la descarga de contenido “pirata”; pero en realidad los archivos que nos descargamos son anuncios contra la piratería.

Qué hay detrás de esta página de torrents legales

En efecto, todo es una campaña publicitaria contra la piratería; la idea, según sus creadores, es apelar a los que “intentan realizar este tipo de acciones ilegales” [sic].

Por eso, entre los archivos descargados hay un pdf con una dirección de correo en la que supuestamente podremos conseguir dos entradas gratis para el cine.

Es una idea tan absurda que sinceramente, no se por dónde empezar. Bueno, sí, empezaré por lo obvio: no funciona. No me refiero a que esta sea una táctica fallida (que lo es), me refiero a que la descarga de torrents desde LegalTorrents no funciona.

Aparentemente en Romaly no saben que cuando subes un torrent a Internet, tienes que seguir compartiéndolo, o haciendo de “seeder”; como ninguno de los (escasos) torrents tienen “seeder”, no es posible descargarlos, al menos no en el momento de escribir estas palabras. Así que no puedes tragarte el anuncio, ni recibir las entradas.

Pero incluso aunque funcionase, la idea de LegalTorrents no se sostiene. Empezando por eso de que es una “acción ilegal”; algo que no es cierto, tanto en Costa Rica como en España, como en la mayor parte del mundo. Descargar torrents no es ilegal; así que crear una web de torrents “legales” no tiene sentido.

En definitiva, estamos ante uno de los intentos mas retorcidos y extraños de la industria para conectar con su audiencia. Es como si los responsables sólo supiesen qué son los torrents a través de anuncios contra la piratería.

Como si alguien se creyese que los piratas lo son porque no saben que pueden ir al cine. No solo demuestra una incomprensión bastante grande de su “enemigo”; sino que ni siquiera ejecuta su plan en condiciones.

  • Geovanny Montero

    Si provienes de Costa Rica tu gentilicio o denominación de origen es costarricense.

    • La RAE admite costarriqueño-ña
      http://dle.rae.es/?id=B6oWwOk

      • Sigmund

        Soy costarricense y leer “costarriqueño” da cáncer de ojos. Si bien soy un seguidor y usuario de la buena ortografía, la RAE a veces parece que vive bajo una piedra y permite esos arcaísmos. Incluso el corrector ortográfico de Chrome me atrapa la palabra.

        • Yorkhesan

          Muy bien dicho, llamar costarriqueño a un costarricense que se precie de serlo es un insulto. Por otro lado, si bien la RAE es responsable de esta situación, dónde están los viejos de la Academia Costarricense de la Lengua, que no hacen por donde corregir esa aberración.

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