Omicrono, la tecnología de El Español

El MWC 2017 parece ser el de los smartphones modulares. Aunque hace apenas un año que demostraron que aún no estaban a la altura.

Apenas estamos en el primer día oficial del MWC, pero es como si estuviésemos en tercero. Los grandes fabricantes ya han dicho lo que tenían que decir, las grandes presentaciones ya se han realizado.

Ahora queda la feria en sí, los proyectos que no son tan famosos, los fabricantes que no se pueden permitir una gran presentación, en definitiva, el meollo del MWC.

Y si estamos viendo una tendencia, esa es la modularidad. Tal vez llamarlo “tendencia” sea pasarse; pero es cierto que muchos fabricantes se han presentado con algún proyecto basado en esa idea. En ampliar y mejorar sus dispositivos con módulos.

Alcatel A5, modularidad para la gama baja

Tal vez el más sorprendente sea Alcatel, que se ha atrevido a añadir modularidad a sus nuevos smartphones; y digo “sorprendente” porque son modelos de gama baja, no tienen precisamente tecnología puntera.

Los módulos de Alcatel nos permitirán ampliar la batería de nuestros dispositivos, mejorar el sonido de los altavoces, o simplemente cambiar el color de la carcasa.

Hay que decir que como “módulos” no dan el pego. Más bien son carcasas traseras con algo pegado, como una batería, un altavoz, o luces LED.

Moto Mods, Lenovo va en serio

Claro, que la idea de Alcatel no es nueva: Motorola, o mejor dicho, Lenovo, la presentó a mediados del año pasado con Moto Mods.

En este MWC han decidido continuar con la idea, con todo tipo de accesorios, a cada cual más loco. Están los clásicos, una batería con una capacidad un 50% mayor, accesorios para jugar…

Y luego están los absurdos, como una impresora de fotos o un proyector. Hay tantos módulos diferentes que parecen sacados del cinturón de Batman.

El gran potencial del móvil modular

Es hora de confesar: no hace mucho yo era un fanático de los smartphones modulares. O mejor dicho, lo era de la idea, del concepto de un smartphone modular. En perspectiva, mi filosofía de usuario de PC me jugó una mala pasada; y tal vez me hice ilusiones que no debería haberme hecho.

Cuando Google presentó Project Ara, mis ojos hicieron chiribitas porque creía que el mismo concepto, abierto y libre de los ordenadores podía aplicarse a los smartphones. Cuando Fairphone demostró que era posible hacer esa idea realidad, casi me compro uno en el acto. Tenía todo lo que creía que quería en un móvil, y más.

Pero ya va siendo hora de madurar. Va siendo hora de darse cuenta de que la modularidad no es más que una “buzzword”, una palabra de moda que los fabricantes repetirán hasta gastarla. La modularidad no funciona en un smartphone, por la sencilla razón de que, en el fondo, nadie quiere mejorar su dispositivo. Quiere otro nuevo. Es así de simple, en serio.

Por qué la idea del móvil modular es buena, pero condenada al fracaso

Hay dos razones por las que alguien podría querer un dispositivo modular:

  1. Porque quiere otras características a las que tiene el modelo base.
  2. Porque quiere mejorar sus capacidades para usarlo más tiempo.

En el primer caso, ¿por qué no comprar simplemente un smartphone con la característica que más nos interese? Si queremos que el móvil dure más, es más fácil comprar un móvil con mejor batería que comprar uno inferior y el módulo de la batería

El instinto del comprador es buscar lo que necesita, no buscar una base y mejorarla con lo que necesita. Es un paso adicional innecesario y que complica las cosas.

En cuanto a lo segundo, es cierto que la gente quiere dispositivos que se puedan reparar más fácilmente. Pero salvo casos contados no quieren alargar la vida del que tienen sin motivo. Si has usado tanto el móvil que echas en falta más potencia, probablemente la batería ya estará quejándose, el almacenamiento estará lleno, y la carcasa llena de arañazos.

En muy raras ocasiones una parte del móvil envejece más rápido que el resto; los avances de la industria en casi todos los apartados es constante, y salvo “ofertones” un móvil nuevo siempre será mejor que uno viejo que cueste igual. En ese punto, ¿por qué no comprar un móvil nuevo en vez de recrearlo a trozos?

LG muestra el camino que le espera a los módulos

Es algo de lo que se ha dado cuenta, y por las malas, LG. Hace un año con el G5, en LG sólo sabían decir la palabra modular. El G5 no solo era un smartphone de gama alta, era uno que podíamos personalizar como quisiéramos con módulos que se acoplaban al de la batería. Teníamos acceso a una batería adicional, una mejora de la cámara con funciones profesionales, y un reproductor de música DAC entre otros.

Este año, no la han dicho ni una sola vez; todo lo contrario, hablan de “errores del pasado”, y de cómo es mejor lanzar el móvil que quiere la gente, en vez de hacerles trabajar para crearlo por su cuenta. El motivo no es otro que el G5 ha resultado ser un fracaso total; hasta tal punto que la compañía no quiere volver a saber nada de ese concepto.

Un smartphone no es un ordenador

La modularidad es un concepto que funciona muy bien en el sector del PC porque existen unos estándares; yo puedo montar mi propio ordenador con la seguridad de que puedo comprar piezas de varios fabricantes, y que serán plenamente compatibles entre si.

Si elijo una placa base con conexiones SATA III, se que podré aprovechar un SSD con esa conexión, por ejemplo; si tiene una ranura PCI-Express, puedo instalar una increíble variedad de tarjetas gráficas de todas las gamas y fabricantes.

En el sector de los smartphones no existe nada parecido a un estándar; sólo puedes instalar el hardware vendido o licenciado por el fabricante del teléfono. Las posibilidades inmediatamente son limitadas hasta el punto de que deja de tener sentido.

Si existiese un estándar único, que todos los fabricantes siguiesen, tal vez estas ideas tendrían sentido. Pero con cada fabricante a su bola, es difícil recomendar un smartphone modular sólo por su modularidad.

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