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Investigadores de la Universidad de Nottingham han desarrollado una IA que predice infartos, con una precisión superior a la de los médicos.

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. Se calcula que aproximadamente 20 millones de personas pierden la vida por algún problema o enfermedad del corazón.

Aún queda mucho trabajo por delante para diagnosticar y tratar estas enfermedades a tiempo; sobre todo porque la mayoría de las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse. Para la mayoría de la gente, sólo tenemos que llevar estilos de vida saludables (tabaco, dietas).

La necesidad de un sistema mejor para predecir infartos

Por lo tanto, para personas con alto riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, el diagnostico y la prevención son vitales; por eso organizaciones como la AHA (Asociación americana del corazón) han desarrollado guías y métodos para predecir el riesgo de que un paciente sufra un ataque. Usando este sistema es posible la predicción un 72.8% de las ocasiones.

No está mal, pero podría mejorarse. Científicos de la Universidad de Nottingham creen que las IA pueden ser la clave; para ello, desarrollaron cuatro algoritmos de aprendizaje automático, por el que la IA llega a conclusiones por si sola a partir de los datos que recibe.

Evidentemente, cuantos mayor sea la cantidad de datos, mejor. Nada menos que los datos de 378 256 pacientes de todo el Reino Unido fueron usados para las pruebas, aunque no de golpe.

Cientos de miles de registros para mejorar la IA que predice infartos

Primero los sistemas usaban 295 000 conjuntos de datos para “aprender” y llegar a conclusiones con un modelo predictivo. A continuación usaron el resto de datos para hacer pruebas y mejorar los modelos dependiendo de los resultados.

El sistema resultante se convirtió en un especialista en predecir infartos y otros problemas del corazón; llegó a superar al sistema de AHA, con una precisión de entre el 74.5% y el 76.4%.  No solo eso, sino que produjo un 1.6% menos de falsas alarmas; es decir, pacientes a los que se les diagnostica enfermedades cardiovasculares sin tenerlas.

Cuando probaron el sistema sobre un registro de 83 000 pacientes, se descubrió que este sistema podría haber salvado las vidas de 355 personas; pacientes que murieron porque no fueron diagnosticados a tiempo. La clave está en que este sistema tuvo en cuenta más factores (como enfermedades mortales o ciertos medicamentos) para mejorar la predicción.

Esta es una cifra que hay que coger con pinzas; evidentemente no todos los diagnósticos son iguales. Pero hay motivos para el optimismo.

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