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Robert Taylor, el inventor de Internet, la interfaz gráfica para el ordenador personal, y otras innovaciones del siglo pasado, ha fallecido.

Cada vez que en Omicrono hablamos del “padre de” o de la “madre de”, siempre sentimos que no estamos haciendo justicia a sus creadores; porque normalmente detrás de cualquier invento hay decenas, cientos de personas que han ayudado a hacerlo realidad.

Digo esto porque puede que os confunda ver que algunos medios llaman a Robert W. Taylor “el padre de Internet”. ¿Ese no era Vincent Cerf, como hemos comentado en un par de ocasiones? Pues la verdad es que los dos lo son.

Cerf desarrolló los protocolos de ARPAnet, una red de ordenadores propiedad del ejército estadounidense; pero la idea de conectarlos en primer lugar fue de Robert Taylor.

La historia de Robert W. Taylor, el inventor de Internet

Frustrado por su carrera de psicología, Taylor optó por buscar trabajos relacionados con la tecnología y la computación; llegó a trabajar en la NASA, encargado de los sistemas de control de vuelo.

De la NASA se fue a ARPA (DARPA en la actualidad, la agencia de investigación de Defensa) en 1965; motivado por la visión que tenían de la influencia que la tecnología podía tener en el ser humano.

Por aquel entonces ARPA contaba con tres proyectos independientes de investigación y desarrollo de ordenadores; por lo tanto, hacía falta tres terminales diferentes para conectar con cada proyecto, dependiendo de lo que el investigador quería.

La idea de Taylor fue absurdamente sencilla, pero a nadie se le había ocurrido: conectar todos los proyectos entre sí; para ello, usaría una red única en la que cualquier proyecto se podría comunicar con el resto.

Con la ayuda de Vincent Cerf y otros programadores, ARPAnet se hizo realidad; poniendo las bases para lo que hoy en día se conoce como Internet. El concepto es el mismo, que cualquier sistema pueda conectarse con cualquier otro de la red.

El nacimiento del ordenador personal tal y como lo conocemos

Pero la mente de Taylor no podía quedarse quieta; una vez que estuvo seguro de que ARPAnet iba a funcionar, cambió ARPA por una de las empresas más importantes de California en 1970, Xerox.

Una vez en Xerox, Taylor puso las bases para que las computadoras pudiesen usar ARPAnet con el conector Ethernet; también trabajó en la primera impresora láser.

No solo eso, sino que también participó en la creación del primer ordenador personal con interfaz gráfica. El Xerox Alto, desarrollado en 1973, fue el verdadero predecesor de los Macintosh y Windows que años después copiarían su interfaz de ventanas.

La idea de una interfaz de ventanas que podíamos controlar con el ratón no nació de la nada. La década anterior, Taylor había conocido a Douglas Engelbart, que tenía ideas extraordinarias para controlar ordenadores.

Gracias a la ayuda financiera de Taylor, Engelbart pudo terminar el desarrollo del ratón, presentado en la “madre de todas las demostraciones”. Y gracias a esto, él pudo aprovechar el ratón con el Xerox Alto. Parecía que Taylor siempre iba dos pasos por delante del resto.

Robert W. Taylor falleció a los 85 años por complicaciones relacionadas con la Enfermedad de Parkinson. 

Si estás leyendo estas palabras, es muy probable que se lo debas a Robert W. Taylor. Fueron sus innovaciones las que plantearon buena parte de los desarrollos que se produjeron en las siguientes décadas.

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