Omicrono, la tecnología de El Español

Según un informe de The New York Times, Estados Unidos podría estar detrás del fallo del misil de Corea del Norte.

El misil fallido de Corea del Norte ha dado mucho de que hablar. Corea del Norte, en plena amenaza militar con Estados Unidos, sacó a pasear un gran arsenal de misiles para celebrar los 5 años que lleva Kim Jong Un al mando del estado. Lo más desastroso del asunto es que este estalló nada más despegar, casi de forma instantánea, tal y como afirman los gobiernos surcoreano y estadounidense.

Por lo tanto, este atrevido acto de demostrar el poderío militar ha quedado en burlas. Tanto Corea del Sur como Estados Unidos, así como también Japón, vieron ahí claramente una amenaza. Según Kin Jong Un ha sido una forma de demostrar que estarían preparados en caso de guerra.

Kim Jong Un, líder de Corea del Norte

El caso es que se podría tratar de un ataque informático que provocó que el misil lanzado desde Pyongyang explotase antes de tiempo y acabase fallando. Sería, si esto fuese cierto, Estados Unidos el que estaría detrás de él.

Sabotaje informático como arma

La informática ha traído muchas bondades. Pero también ha hecho muchísimos avances en la tecnología militar. Aquí podemos ver un claro ejemplo donde tendría cabida para salvar muchas vidas (así como también para acabar con ellas).

Esta guerra informática podría haber comenzado hace tres años cuando Obama, el antiguo presidente de Estados Unidos, ordenó a sabotear de forma electrónica el programa de lanzamiento de misiles de Corea del Norte en un intento de evitar que el estado pudiese hacer prueba (y gala) de este tipo de armas.

Misil de Corea del Norte

Según NWT, la fecha coincide con la caída de muchas pruebas de este tipo: gran parte de las pruebas con cohetes salieron mal, a desviarse, a desintegrarse antes de llegar el control o a sumergirse en el mar.

Desde que en enero Kim Jong Un avisó de que se acercaba un periodo donde iban a probar los nuevos misiles de largo alcance (intercontinentales) no ha sido el primero que se ha auto-inmolado. Hace tan solo unos días (a principio de mes, concretamente), otro misil perdió el control tras recorrer 60 kilómetros.

Presuntamente, los misiles norcoreanos de diseño ruso han fallado hasta en un 88% de las veces. En cambio, los rusos, han perdido el control tan solo un 13% de las veces.

Ataque informático como medio

Anular la seguridad de un sistema informático puede suponer un hecho devastador. Imagina que puedes inutilizar las comunicaciones del ejército de la oposición, tendrías ganada cualquier batalla.

En 1999, por ejemplo, hubo un ataque informático que recorrió los titulares de todo el mundo: un grupo de hackers había declarado la guerra a Reino Unido al desviar un satélite mediante un ataque informático. Además, no era cualquier satélite, sino uno que protegería a Gran Bretaña de cualquier ataque nuclear.

Ataque informático como medio

En 2003 hubo en Taiwan un ataque sin precedentes de la mano de, supuestamente, China. Se inutilizaron los sistemas informáticos de hospitales, de la Bolsa y de control de tráfico. Literalmente, y como es obvio prever, causó el caos.

El campo de batalla del siglo XXI es el virtual

Por otro lado, en 2013, Chicago sufrió intentos de ataques en la red hidroeléctrica que podrían haber dejado sin suministro eléctrico a casi 3 millones de personas.

Estos son solo algunos ejemplos, y es que ya no solo es bloquear o inutilizar sistemas, aparte por supuesto de poder controlarlos (como el caso de este misil de Corea del Norte o el caso del satélite), sino que también es posible interceptar las comunicaciones y adelantarse a los hechos.

Ataque cibernético

Anonymous, entre otras organizaciones del mismo tipo, aplican muy bien el concepto de guerra cibernética. Por lo que, ya no hablamos de que sea una guerra entre gobiernos, sino una guerra en la que cualquier persona puede participar. Tan solo es necesario tener los conocimientos necesarios, y eso, en 2017, con los medios que tenemos, no es muy alocado.

Un país con la sanidad, el tráfico, y el orden en general colapsado es muy vulnerable de ser atacado militarmente. Todo esto podría ser realidad sin siquiera enviar un solo soldado, a miles de kilómetros de distancia, y sin poner en riesgo la vida de ningún civil o militar (o al menos de aliados).

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