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Hoy Google ha querido hablar un poco de para qué sirve el aprendizaje automático para el usuario medio.

Es una pregunta que puede que te hayas hecho cada vez que hemos hablado de un nuevo desarrollo en Omicrono; ¿para qué necesita Google, un gigante de Internet, desarrollar IAs?

Pues resulta que tienen muchos usos; especialmente si nos centramos en la rama del aprendizaje automático que tanto está dando que hablar últimamente.

Para qué sirve el aprendizaje automático

A diferencia de la programación tradicional, en el aprendizaje automático no se le dice a la máquina cómo tiene que hacer su tarea. En vez de eso, se espera que el propio sistema aprenda por si solo.

Usando el aprendizaje automático, Google ha desarrollado y mejorado algunos de sus servicios más populares.

Google Translate ahora traduce con mayor precisión que antes, por ejemplo. Los vídeos que nos recomienda han sido buscados usando estas IA. Y cuando rebuscamos entre nuestras fotos en Google Fotos, esta IA sabe qué es lo que estamos buscando.

Pero no se queda ahí; el aprendizaje automático está detrás de algunos de los proyectos más interesantes de los últimos años; todo gracias a TensorFlow, la librería de código abierto que permite que cualquier desarrollador use el sistema creado por Google.

Algunas utilidades del aprendizaje automático de Google

Algunas de las utilidades imaginadas para esta IA son muy interesantes, y otras son muy rocambolescas pero curiosas.

  • El aprendizaje automático tiene mucho potencial en la ciencia. Como demostró Gema Parreño cuando consiguió identificar la trayectoria de asteroides usando redes neuronales.
  • Connecterra colocó dispositivos electrónicos en vacas que viven en granjas orgánicas, para monitorizar su estado de salud en todo momento
  • La española source.d creó algoritmos que analizaban los perfiles de candidatos y concluía si podían servir para el trabajo. Analizaron millones de perfiles.
  • Wolters Kluwer por su parte creó un algoritmo que predecía el resultado de un proceso judicial; para ello analizaba toda la jurisprudencia anterior.

Con estas historias, Google demuestra que el aprendizaje automático tiene una utilidad real en nuestro día a día.

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