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Un nuevo estudio esclarece cómo la impresión 3D podría mejorar la medicina.

La impresión 3D aún no ha terminado de despegar comercialmente. No obstante, se prevé que esté presente en varias industrias. La industria de la medicina es una de ellas. Y es que tiene muchas ventajas.

Pero, mientras se investigan, hay que solucionar un problema muy grave: el precio de los filamentos y de los consumibles en general, que es demasiado caro. Esto, por supuesto, en la medicina no termina de ser una pega, pues los filamentos no son los mismo que se necesitan para imprimir, por ejemplo, un tarro.

Bioimpresión

El concepto de la bioimpresión no es nada nuevo. De hecho, en España vamos muy avanzados en cuanto a este tema. Se trata de la ‘impresión’ de tejido vivo capaz de realizar las funciones más básicas de un órgano concreto.

Prótesis personalizadas

Las prótesis de este tipo tienen una parte sintética (de plástico), pero se elimina conforme pasa el tiempo. Es decir, que si nos implantan una siendo niños, conforme vayamos creciendo, la parte sintética se elimina y el resto, que es la parte viva, sigue creciendo con nosotros.

Imprimir tejidos, huesos y órganos en 3D

También permite que se puedan crear prótesis personalizadas para cada paciente, lo que solucionaría el actual problema de tallaje. Estos problemas de tallaje ya no son solo estéticos, sino que también generan una asimetría que acaba por afectar a la parte sana.

Medicamentos personalizados

Conforme vamos llegando a la edad anciana, es normal que cada vez consumamos más medicamentos. Una persona mayor, en concreto, puede llegar a tomar muchísimas pastillas de forma diaria.

En este campo, la impresión 3D puede ser muy útil debido a que puede ser usada para crear pastillas personalizadas para cada paciente. Una pastilla que las reúna a todas. Así, tendríamos que tomar una sola pastilla durante el día (o una sola en cada toma) con diferentes fármacos en su interior, cada uno de ellos con un tiempo concreto de liberación.

A día de hoy, de hecho, ya se está experimentando con la impresión de medicamentos. La Universidad de Nottingham, Reino Unido, por ejemplo, logró desarrollar un extrusor para que una impresora pudiera imprimir hasta cinco principios activos con dos perfiles de liberación distintos. Tampoco es la única universidad que lo ha logrado.

Producción distribuida

Siguiendo la línea de impresión de medicamentos, la producción de estos estaría localizada no en una sola fábrica, sino en cada uno de los hospitales o incluso en cada una de las farmacias, directamente. Y no se podría hacer de otra forma: al estar obligados a consumir un fármaco diseñado para nosotros específicamente, el lugar de producción tiene que estar lo más cerca posible.

La producción distribuida permitirá que los medicamentos estén más equitativamente disponibles a lo largo del planeta

Esto es, en la farmacia más cercana. Jason Chuen, el Director de Austin Health, de la Universidad Clínica de Melbourne, afirma que sería tan sencillo como que un hospital descargara un modelo tridimensional y que lo imprimiera.

Impresión de modelos 3D

También se pueden abaratar los costes de las cirugías teniendo un modelo 3D de aquellos órganos, por ejemplo, de los que se ha de extraer un tumor. Y es que un modelo 3D fidedigno podría usarse para planificar; así, se podría reducir considerablemente el coste de cada operación.

Como vemos, la medicina y la impresión 3D tienen mucho que caminar aún de forma conjunta, pero se prevé un futuro productivo.

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