¿Tiene futuro Facebook Watch, la nueva plataforma de vídeo de la red social?

¿Tiene futuro Facebook Watch, la nueva plataforma de vídeo de la red social?

Facebook Watch es la nueva TV de la red social, el supuesto competidor directo de YouTube Netflix ¿Cómo funciona?

Facebook se suma al carro de los servicios de streaming, además de que se convierte en una productora.

Como se venía anunciando desde hace casi un año, Facebook ya ha lanzado su propia televisión. No se trata de un canal de TV que se pueda sintonizar por medio de una frecuencia concreta, sino que es el conjunto de contenido audiovisual al que podemos acceder desde la red social. Por supuesto que era un paso que tenía que dar tarde o temprano, pero, ¿la fórmula ha sido la correcta?

Netflix, HBO, Disney, y ahora Facebook. Así podría quedar, de momento, el mercado de los servicios de streaming. Y además tenemos que sumar cada uno de los que usan los canales de televisión, pues suelen tener uno aparte. Al menos, mirándolo por el lado bueno, ha llegado en el momento justo, en el que las únicas alternativas reales son HBO y Netflix.

Facebook Watch, ¿el paso correcto?

Está claro que el futuro de Facebook pasa eminentemente por el vídeo, pero quizás la red social no ha combinado muy bien los ingredientes.

Al más puro estilo YouTube, los perfiles de los creadores de contenido se muestran como canales. Podemos incluso seguir a un creador en concreto. Tenemos, por una parte, el timeline, y por otra, totalmente aparte, Facebook Watch, que es como una plataforma de vídeo por sí misma.

YouTube está muriendo y copiar uno de sus elementos podría ser desastroso. Y más si hablamos de un elemento tan importante como lo es la estructura de los perfiles. Copiar algo que está en declive es, literalmente, comenzar con mal pie.

Más anuncios

Cada uno de los creadores ganará dinero, por supuesto, aunque al menos por el momento no será el usuario quién tenga que desembolsar nada. Hablamos, en efecto, de los anuncios, el segundo gran error que ha cometido Facebook. Por un momento parecía que iban a dejarlos atrás, pero no.

Y es que una de las cosas más atractivas de los vídeos de Facebook es que no hemos tenido que pararnos a ver anuncios (hasta hace muy poco, y en contadas ocasiones). No obstante, lo más probable es que es un futuro muy cercano veamos llegar la suscripción premium a canales, como ya ha ocurrido con las páginas.

En cualquier caso, la inserción de anuncios no es obligatoria, por lo que es la persona creadora quién decide si incluirlos o no. De ser así, Facebook se llevaría el 45% de las ganancias. El resto (un 55%), la persona que lo ha subido.

El mayor error: contenido exclusivo y productores exclusivos

El hecho de que no todo el mundo puedo acceder a esta nueva función es por supuesto un acierto, pues hay mucho por probar y mejorar. Según Facebook, el 1% de los estadounidenses tendrán acceso a ella. Pero lo que sí que es un error total es que solo unos pocos puedan ser productores de vídeos.

Como sabréis si soléis ver vídeos en Facebook, hay páginas que ya están produciendo un contenido de muy buena calidad e interesante. Y, como no, estos creadores, que son los que realmente han impulsado los vídeos de Facebook, se quedan fuera.

Por ahora solamente un grupo muy selecto puede crear contenido. Entre ellos, encontramos a Univision, MLB, NBA, Hearst, o Time. No concretan cuándo, pero el resto de la gente podrá crear contenido ‘pronto’.

Algunos de esos episodios o programas se emitirán en directo, aunque no todos. Como se venía anunciando, estos capítulos son de unos 30 minutos. Además, Facebook se ha convertido también en una productora al financiar series de televisión. Los vídeos que menos le han costado a Facebook tiene un valor de entre 5 y 20 mil dólares, aunque hay algunos que superan cifras millonarias.

Vídeos ilegales, ¿también monetizables?

Facebook está plagado de contenido protegido por derechos de autor. Y nadie, ni el mismísimo Facebook, hace nada para remediarlo. Ni siquiera lo reconoce.

No obstante, si somos asiduos a la red social, podremos comprobar que se usa mucho contenido ajeno. Incluso con marcas de agua (algunas veces tapadas) o directamente de vídeos sacados de YouTube o otro tipo de plataformas.

Pero no solo ocurre con los vídeos, que también, sino sobre todo con las imágenes. Y, ahora, al poder monetizar este contenido de manera directa con anuncios, el problema pasa a una escala mayor, por lo que ha de controlarse sí o sí.

En conclusión, nos encontramos con una evolución natural de Facebook que se viene viendo desde largo. Pero con una ejecución (quizás) no del todo idónea, como las historias de la red social (que, en Instagram y quizás en WhatsApp sí que han funcionado muy bien, pero no en FB), que ahora mismo están más que muertas.