Omicrono, la tecnología de El Español

Los movimientos de supremacía blanca en Internet están sufriendo un revés tras otro, después de la reacción de la mayoría de las compañías y proveedores.

El mundo está mirando a los EEUU; especialmente Charlottesville, una pequeña población en el estado de Virgina que normalmente no tiene muchos motivos para aparecer en los telediarios.

Los movimientos de supremacía blanca en Internet tienen consecuencias en la “vida real”

Eso cambió cuando movimientos de extrema derecha eligieron la ciudad para reunirse en una gran manifestación; las imágenes de una multitud andando con antorchas mientras proferían gritos racistas dio la vuelta al mundo, y nos hizo recordar tiempos oscuros.

Más importante aún, horas después esta concentración se cobró la primera víctima; Heather Heyer, una manifestante anti-fascista que formaba parte de una contra-manifestación, fue atropellada por un supuesto partidario de Donald Trump.

La reacción del presidente estadounidense ha recibido duras críticas; se ha centrado en hablar de dos bandos “que son iguales”, y sólo ha condenado la violencia cuando ha sido presionado. Ha sido esta blanda reacción la que ha motivado que muchos líderes de la industria tecnológica hayan tomado decisiones por su cuenta.

Los líderes tecnológicos abandonan a Trump

Ayer Donald Trump se vio obligado a cerrar el Consejo compuesto por líderes de la industria por falta de miembros.

Entre las compañías que se marcharon está Intel. Su CEO, Brian Krzanich, declaró que “no debería haber vacilación en condenar el discurso del odio o la supremacía blanca”; también instó al resto de líderes de Intel a hacer lo mismo.

En cambio, Dell ha sido muy criticada por mantenerse en el Consejo hasta el final; su CEO, Michael Dell, defendió la decisión porque quería “compartir su perspectiva en políticas que afectan a la compañía”.

Las redes sociales buscan a los manifestantes

Algunos internautas se están tomando la justicia por su mano. Se están aprovechando principalmente de que muchos de los participantes de la manifestación no sintieron la necesidad de tapar sus caras.

Una decisión equivocada, porque al día siguiente aparecieron noticias de que algunos habían perdido sus trabajos. Desde entonces, la misión de cuentas como @YesYoureRacist ha sido identificar a estas personas.

Hay quien dice que esto es “doxxing”, que consiste en identificar a personas online que quieren mantenerse en el anonimato; pero estas cuentas se defienden asegurando que los manifestantes no querían el anonimato porque iban con la cara descubierta.

Facebook

Los eventos de Charlottesville han obligado a Facebook a tomar una posición más dura contra este tipo de contenido. Páginas antisemitas y racistas que llevaban semanas abiertas han sido cerradas, y los post sobre Charlottesville están siendo especialmente vigilados.

Entre los grupos borrados está “FB Anon”, compuesto por empleados de Facebook; empezó como un grupo de apoyo a Donald Trump, pero según fuentes con el tiempo ha publicado memes racistas, sexistas y contra su propio jefe.

Mark Zuckerberg, que recientemente abandonó el ateísmo y abrazó el judaísmo, afirmó en un post que “cuando alguien intenta silenciar o atacar a otros basados en quienes son lo lo que creen, esto nos daña a todos y es inaceptable”.

Apple

Tim Cook ha publicado un mensaje a sus empleados, en el que afirma que el “odio es un cáncer”, y que está en desacuerdo con la respuesta del presidente de los EEUU.

Sus acciones siguen sus palabras. Apple Pay ha dejado de estar disponible en webs que venden artículos usados por supremacistas blancos; desde estampados a pegatinas para coche con motivos nazis y frases propias del discurso del odio.

PayPal también ha tomado la misma decisión, y ahora estos sitios tendrán que depender de otros métodos de pago.

La huída de The Daily Stormer

En el punto de mira está The Daily Stormer, una página web de tendencias neo-nazis que promocionó y avivó las protestas de Charlottesville.

Pero lo que realmente ha supuesto su perdición es un artículo en el que insultaba a Heather Heyer, la víctima mortal de un atropello al día siguiente de la manifestación fascista.

Desde la publicación de ese artículo, The Daily Stormer ha cambiado de servidores cada pocas horas; primero fue GoDaddy la que anunció que la página había violado sus términos de servicio.

La página huyó a los servidores de Google, donde estuvo apenas unas horas hasta que cambió a un dominio ruso. Pero eso no fue suficiente; Cloudflare también anunció que iba a dejar de prestar su servicio a la web.

Llama la atención que el CEO de Cloudflare ha tomado la responsabilidad de esta decisión, asegurando que es “personal” y no una política de la empresa.

En estos momentos The Daily Stormer está intentando mudarse a la “Deep Web”, con un servidor .onion. De esta forma la página sólo sería accesible usando el navegador Tor, lo que mejoraría la seguridad y la privacidad tanto de la web como de sus visitantes.

Sin embargo, miembros del grupo Anonymous ya han interceptado las comunicaciones de los miembros de esta web, y parece que seguirán siendo perseguidos incluso en la Deep Web.

 

Parece evidente que esto es sólo el principio. La reacción de Internet ante los eventos de esta semana ha sido clara y concisa, pero eso no significa que sea uniforme; mucha gente duda que esta persecución sea lo correcto.

Estos eventos deberían servir para recordarnos que Internet no está desconectada de nuestra vida diaria. Que nuestras acciones tienen consecuencias, y que nuestro peor enemigo en Internet puede vivir a nuestro lado.

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