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Microsoft está poniendo mucho empeño en que su navegador web sea lo más fiable y seguro posible.

Microsoft Edge, el navegador web que ha tomado el relevo de Internet Explorer en Windows 10, tiene una cuota de mercado de 3,89%, mientras que otros navegadores web como Google Chrome llegan a ocupar hasta el 63,23% del total, lo que supone una gran brecha.

Un año después de que el navegador permitiese instalar extensiones (pues hasta entonces no era posible), Microsoft ha hecho balance y ha hecho público el porqué su navegador web tiene tan pocas extensiones: por seguridad.

De hecho, el número de extensiones para Edge es tan escaso que está contabilizado: 70, con respecto a las miles y miles que tenemos en Google Chrome o en Mozilla Firefox.

Microsoft acepta o rechaza extensiones ‘por seguridad’

Según la propia compañía, han estado muy en sintonía con la seguridad, el rendimiento y la fiabilidad de Microsoft Edge con las extensiones habilitadas debido a que estas interactúan con el navegador. Por ello, quieren asegurarse «de que las extensiones que permitimos sean de alta calidad y confiables».

Barra de vista previa de pestañas en Edge

Añaden, además, que las extensiones mal optimizadas o malignas siguen provocando grandes problemas de fiabilidad y de seguridad. En definitiva, Microsoft Edge tiene muy pocas extensiones, pero es por decisión de la marca y para que los usuarios puedan confiar plenamente en cada una de las que encuentren en la tienda de Windows 10, que es de donde se descargan.

No solo evalúan cada solicitud de extensión para definir si cumple con los estándares de optimización y de seguridad, sino que además evalúan si aporta valor adicional a estos y si apoya las metas de MS de ‘ecosistema saludable’.

Hay a quien le pueda parecer ridícula la explicación de la compañía de Redmond, pero si se analiza, sí que hay un sector muy concreto de Internet que quiere exclusivamente fiabilidad y seguridad, aunque puede que ese sector no esté compuesto ni por ti no por mi.

Microsoft quiere un ecosistema saludable

También es cierto, no obstante, que otros navegadores, y apuntamos directamente a los más usados (Chrome y Firefox), permiten que cualquier pueda crear y publicar una extensión en la Chrome Web Store sin encontrarse con muchas pegas, como igualmente ocurre al subir una aplicación a la Play Store de Android.

Modo oscuro de Microsoft Edge

De hecho, es una fuente de ingreso más para Google: para que un desarrollador pueda subir una aplicación, tiene que pagar una cuota anual que, aunque es más barata que otras como la de Apple, no deja de ser relativamente cuantiosa.

No sería la primera ni la última vez que una extensión, de la noche a la mañana, se vende y el nuevo dueño se dedica a introducir código maligno para extraer mayor rentabilidad.

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