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El magnate nipón Masayoshi Son, propietario de SoftBank, ya había adelantado su deseo de invertir en Uber. Ahora, se hace realidad con 10 000 millones de dólares.

Uber parece había pasado un mal momento tras pasar por el enjuiciamiento público de su ex-CEO Travis Kalanick, además de su prohibición en Londres. Pero, desde ese entonces, no hemos recibido más que buenas noticias, de nuevo. Hace poco conocíamos su nueva alianza estratégica con la NASA para desarrollar una red de infraestructuras para UberAir, su futuro servicio de transporte privado aéreo.

Sería un servicio premium para los clientes más tops y consistiría en el uso de drones o helicópteros tripulados para un transporte más rápido y eficiente. Este servicio de taxis voladores espera poder ser inaugurado en 2020. Para ese entonces, estará funcionando en Los Ángeles, Estados Unidos; Dallas-Fort Worth, también en Estados Unidos; y Dubái, Emiratos Árabes Unidos.

Ahora, se hace público que recibirán una nueva ronda de inversión de 10 000 millones de dólares, cifra claramente récord.

El acuerdo ente Uber y SoftBank, sellado

Será SoftBank, una teleco de Japón la que financiará a la compañía que ha irrumpido en el sector del taxi. En concreto, serán 1000 millones mediante una ampliación de capital y otros 9000 millones de dólares mediante la compra del 14% de las acciones de la compañía.

Esto hace ascender a Uber por arriba de los 70 000 millones de dólares, casi rozando los 72 000 millones. No obstante, solamente el último año perdió un total de 2 800 millones de dólares, por lo que aún queda mucho trabajo por delante para que los accionistas puedan llegar a conseguir la rentabilidad financiera que tanto esperan.

Es justamente lo que pasa con Tesla: es una de las compañías más valoradas, pero aún no ha conseguido la rentabilidad económica, pues solamente genera pérdidas.

La compra, además, podría asegurar la salida en Bolsa de Uber de aquí a 2019, pasando de los 68 000 millones en los que estaba valorado durante la última ronda, hasta los casi 72 000 millones en los que se revalorizaría. Con la salida al público, cualquier persona podrá comprar acciones, lo que podrá revalorizar al alza la compañía, aumentando otros miles de millones de dólares su capitalización.

No obstante, la compra se realizaría a un precio inferior al de mercado, según fuentes cercanas a las compañías. El proceso de compra, denominado como ‘recompra amistosa‘, podría alargarse durante un mes. Se estima que se haría efectiva la compra de entr un 14 y un 20% del total de las acciones.

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