Este vídeo de estática de 10 horas de duración saca las vergüenzas de Youtube

Este vídeo de estática de 10 horas de duración saca las vergüenzas de Youtube

Las reclamaciones en Youtube de un vídeo de ruido blanco revela hasta qué punto la compañía está siguiendo el juego a las propietarias de derechos.

Los problemas que tiene Youtube son demasiados para enumerarlos; pero los más urgentes para los creadores son, sin duda, los relacionados con los derechos de autor.

Para un creador, cada día es más difícil ganar dinero con los vídeos que sube; gracias en buena parte a Content ID y a los acuerdos que Youtube tiene con las propietarias de derechos de autor. El poder que tienen estas organizaciones es tremendo y desproporcionado; frente a ellas, los creadores sólo pueden quejarse, sin ninguna garantía de que estas quejas consigan algo.

Las reclamaciones en Youtube son un gran obstáculo para los creadores

El patrón es siempre el mismo. Creador publica un vídeo en Youtube. Inmediatamente, varias organizaciones reclaman diversas partes del contenido como propio (o todo el vídeo); Youtube siempre les da la razón de manera automática.

A partir de entonces, todo el dinero generado por los anuncios que tenga el vídeo irá a parar a las arcas de las organizaciones que reclaman. No solo eso, sino que si el creador del vídeo acumula reclamaciones, puede encontrarse con la cuenta cerrada por abuso de copyright.

Sólo si el creador lanza una reclamación, tendrá la posibilidad de que un empleado humano revise si realmente ha copiado contenido ajeno. Pero el daño ya está hecho; todo el mundo sabe que las primeras horas son las más importantes para un vídeo (porque es cuando aparece en la lista de suscripciones y en las notificaciones). Al menos, a finales de 2016 Youtube implementó medidas para que, si la reclamación tiene éxito, el dinero vuelva a manos del creador.

Un vídeo de ruido blanco que ha generado polémica

El músico Sebastian Tomczak ha demostrado perfectamente hasta qué punto estas organizaciones se aprovechan de los vídeos subidos a Youtube. El vídeo se llama “10 horas de ruido blanco de bajo nivel”, y no es ironía; es exactamente eso, diez horas de estática aleatoria, sin ningún orden ni sentido

Aunque pueda parecer extraño, hay mucha gente que considera el ruido blanco algo relajante. Aunque el objetivo de este vídeo era experimentar con los diferentes tipos de sonido, y en cómo nuestra percepción cambia a lo largo de largos periodos, según su creador.

Este ruido fue creado usando el programa Audacity, y fue generado de manera aleatoria. Las posibilidades de que se parezca a cualquier canción, o incluso a cualquier otro ruido blanco, son mínimas.

Organizaciones que reclaman autoría de la aleatoriedad

(Sebastian Tomczak)

Sin embargo, eso no ha impedido que desde 2015, este vídeo ya haya recibido cinco reclamaciones de copyright; han sido cuatro los demandantes que consideran que hay partes del ruido blanco que son copias de sonidos que han creado. Tres de las demandas enlazan también a ruido blanco; es decir, alguien ha creado ruido blanco y está marcando todas las creaciones semejantes como copias.

Con cinco reclamaciones, Youtube podría haber cerrado la cuenta de Tomczak; pero los demandantes han elegido monetizar el vídeo para su propio beneficio. En otras palabras, ellos se lo guisan, y ellos se lo comen.

Si esta situación se da con contenido aleatorio como ruido blanco, nos podemos imaginar cómo es la situación en el resto de la red.

Desde que Tomczak publicó esta curiosidad en su cuenta de Twitter, las voces que piden a Youtube que haga algo han aumentado. Se plantea penalizar a los que pongan varias reclamaciones sin fundamento, o por lo menos dar el beneficio de la duda al creador.

Tal y como está ahora, Youtube es un lugar hostil para nuevos creadores, que de repente se tienen que enfrentar a compañías con más abogados que creadores.

Imagen de portada . _DJ_

  • María Bat Cuevas

    Gran metáfora de cómo funciona el mundo.

  • Una política nefasta de gestionar los derechos de autor. Es como declararte culpable sin juicio previo.