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Ayer hablábamos de la nueva política de privacidad que Google ha preparado y que se hará efectiva el próximo 1 de Marzo. Una adaptación y unión de unos 70 textos legales en materia de privacidad en uno solo. Algo que ha sido aceptado y criticado a partes iguales por parte de numerosos medios y usuarios y que en definitiva ha dado que hablar.

Yo mismo escribía ayer otro post y al final del mismo explicaba las cosas que se podían hacer para conocer qué sabía o podía saber Google con su particular monitorización. Una de ellas era los parámetros y preferencias que maneja Google para mostrarte los anuncios contextuales, que observé y en mi caso eran bastante próximos. Pero parece que no a todo el mundo le pasa lo mismo, lo que nos da a entender de que Google no dispone de una información tan exacta de nosotros como pensamos.

Google parece hacer una estimación de nuestro rango de edad, sexo e intereses para mostrarnos los anuncios contextualizados que más se ajusten a nuestras posibles necesidades o aficiones. Todo ello lo podemos ver en las preferencias de anuncios, en los que podemos conocer qué datos maneja Google según nuestros hábitos de navegación o los sitios que visitamos. Lo cierto es que no conozco cómo funciona el algoritmo que hace estas estimaciones pero a la vista de los últimos comentarios y publicaciones en diversos blogs, no parece hacer una “foto” de nosotros tan aproximada como pudiéramos pensar.

Comprobadlo vosotros mismos y ya veréis. En mi caso particular es bastante aproximado aunque no acaba de englobar bien mis categorías y en los casos que se han ido publicando por ahí, en la mayoría falla en el rango de edades y el sexo.  Lo que me ha hecho reflexionar un poco más sobre la política de privacidad de Google, su unificación tanto de documentos legales como de datos que va recolectando y sobre cómo trata estos Google. No se le escapa a nadie que tanto Google como el gran grueso de empresas con servicios en internet (o no) monitoriza y recolecta información de sus usuarios o clientes. Quizá el caso de Google es el más relevante por la gran cantidad de servicios e información de la que dispone pero después de ver esto estoy más tranquilo.

Estoy más tranquilo principalmente porque además de que el posible perfil que Google puede tener de mí no tiene que ser tan exacto como yo me pensaba, lo estoy porque puedo saber en todo momento qué sabe y  eliminar lo que no me interese. No se puede decir que los chicos de Google no sean claros y explícitos y eso es de agradecer.

Llamadme raro, paranoico o lo que queráis. Muchos diréis ¿tiene tanta importancia lo que Google sabe de mi? Bueno, puede tener una importancia relativa, todo depende de en cuánto confías en Google y cuanto valoras tu intimidad o como van a ser usados tus datos. Los datos demográficos y estadísticos son una herramienta básica para la publicidad y son el factor número uno que los publicistas tienen en cuenta. Es por esta razón que estos datos, nuestros datos al fin y al cabo, valen tanto.

Google los usa para su propio beneficio y asegura que no los vende a terceros. Y por lo pronto a parte de Google somos nosotros los beneficiados en cierto sentido, ya que implica que además de anuncios más acertados a nuestras necesidades, el resto de servicios también ha de funcionarnos de manera más personalizada. ¿Pero es posible elegir? Muchos abogados expertos en privacidad piden que se pueda tener una opción en la que el usuario consienta o no ser “monitorizado”. Sin duda sería una gran alternativa. Google se está tomando muchas molestias para hacer más entendibles sus términos de uso y privacidad, lo cual es una clara señal de buena voluntad pero no contenta a todos.

¿Coinciden tus datos con los de Google? ¿Qué opinas al respecto?

Fuente | Mashable