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Lo vemos escrito en muchas páginas web y también escuchamos como lo dicen una y otra vez en todos los sitios, pero ¿qué es realmente el software libre? El software libre es una forma ética de entender el software tanto en su desarrollo, comercialización, distribución y uso, que expresa una serie de valores en el que tiene especial interés el de la colaboración, ya que permite que cualquier persona pueda ayudar en el desarrollo y distribución de una aplicación.

La libertad para usar un programa quiere decir que cualquier persona u organización tiene libertad para usar en cualquier tipo de sistema informático, o “hacer lo que quiera con él” si tener que comunicárselo al desarrollador. También decimos que es libre porque puedes distribuir las copias tanto del código fuente como de los ejecutables del programa, siendo versiones originales e incluso versiones que has modificado del original.

En el párrafo anterior ponía “hacer lo que quiera con él” entre comillas ya que esto no es exactamente así. Encontramos ciertos tipos de reglas o normas que buscan regular un conjunto de libertades comunes para todos, de manera que no las podamos alterar. Un ejemplo lo tenemos en el copyleft, que implica que cuando se redistribuya el programa, no se puedan añadir restricciones que tengan como finalidad cortar libertades en el uso, modificación o redistribución de ese mismo programa. Es decir, que se puede decir que las reglas o normas que rigen el software libre no tienen otra intención que proteger las propias libertades del mismo.

Estas normas las encontramos en las licencias. Y es que el término de licencia no está asociado únicamente al software privativo, sino que abarca también al software libre. En este caso tratamos con licencias libres como GNU GPLAGPL,BSD o MPL. Estas licencias tienen que garantizar varias libertades para ser considerado el software como libre. Entre las distintas libertades podemos encontrar el poder usar el software con cualquier propósito (libertad 0), adaptarlo a nuestras necesidades (libertad 1), redistribuirlo a quién queramos (libertad 2), e incluso publicar mejoras para beneficiar a toda la comunidad (libertad 3).

Se suele confundir muchas veces el término “libre” con “gratis”. De hecho la palabra inglesa “free” abarca ambos significados. El software libre suele ser gratis, pero no tiene por qué. Es importante que tengamos claro esto, ya que más de una vez ha salido en alguna conversación esta “sutil” diferencia en la que se critica al software libre porque en algunos casos se ha visto que es de pago. La explicación es bien simple, ya que conservando su carácter libre, puede ser distribuido comercialmente.

También podemos encontrar que el software gratuito incluye en ocasiones el código fuente aunque no se puede aplicar el significado de software libre a menos que se garanticen los derechos de modificación y redistribución de las versiones que podamos modificar posteriormente del programa.

También hemos escuchado muchas veces referirnos a software de “código abierto” (open source) para hablar de este tipo de programas, que tiene un significado parecido al de software libre. En GNU (y en concreto Richard Stallman) dicen que prefieren el término de software libre porque una vez que se ha entendido que se refiere a la libertad en vez del precio del software, hace pensar en libertad. En cambio, la palabra “abierto” nunca se refiere a libertad.

También podemos encontrar el mito de que el software libre por el mero hecho de ser libre y que pueda “meter la zarpa” cualquiera, es de menos calidad y además es inseguro. Nada más lejos de la realidad, ya que el hecho de que cualquier pueda aportar su granito de arena, beneficia muchísimo a que el software que se desarrolle esté orientado perfectamente a los gustos y necesidades de cada uno y que cualquier mínimo problema de seguridad que haya, sea resuelto rápidamente por cualquiera.

Porque recordemos que por definición cualquier sistema es inseguro y de eso no se libran ni los sistemas más caros ni las aplicaciones de empresas punteras que creemos que son lo más de lo más. Por ejemplo si tenemos la aplicación X con licencia cerrada y tiene un fallo grande de seguridad, tendremos que esperar a que en la empresa se decidan a arreglarlo y publiquen la actualización pertinente. De la misma manera, si se detecta un fallo de seguridad en un programa con licencia abierta tendremos que esperar a que se publique la actualización que corrija ese error, con la diferencia que quien se encarga de solucionarlo es la comunidad, es decir, cualquiera puede ponerse manos a la obra. Sí, incluso nosotros podríamos si tuviésemos conocimientos de programación.

Desde Omicrono queremos que conozcáis un poco más acerca del software libre,  noticias relacionadas y como no, dar a conocer alternativas a programas de uso común pero en versión libre para que veáis que un programa no tiene por qué estar hecho por una gran empresa para que sea de calidad, quedando demostrado que es increíble el resultado que se puede obtener de la colaboración entre personas (¿y si no cómo pensáis que nació Linux?) de diferentes lugares. Por ello a partir de esta semana comenzamos una nueva sección dedicada al software libre para daros a conocer este maravilloso mundo.

Así que, ¿qué excusa hay para no probar software libre? Y para ir abriendo boca y que la espera sea más corta en la próxima entrega de la nueva sección de Omicrono os dejamos 3 razones para usar software libre que nos cuentan en “Sinergia sin control“. No se a vosotros, pero para mí la más convincente es la 3ª 😉