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La primera vez que escribí en este blog, hablé sobre la hipermnesia de Solomon Shereshevsky, la memoria “perfecta”. Esta vez, el tema tratará sobre todo lo contrario, la falta de memoria (anterograda, en este caso).

Como ya os expliqué aquí, hay diferentes tipos de memoria (memoria inmediata, memoria a corto plazo y memoria a largo plazo). En el caso de Henry Molaison, me centraré en su falta de memoria a corto plazo, o memoria anterograda.

La historia de H.M., como era conocido cuando vivía para garantizar su anonimato, empieza a sus 9 años, cuando fue atropellado por un ciclista y empezó a sufrir convulsiones y crisis epilépticas que se fueron agravando con el paso de los años, impidiendo que pudiera hacer una vida normal. A los 26 años fue operado de forma experimental (actualmente se llamaría negligencia, por no decir algo peor). La cirugía a la que fue sometido Molaison consistía en la extirpación de la amígdala, la mayor parte del hipocampo y la corteza del parahipocampo, en ambos hemisferios cerebrales.

¿Cómo se traduce posteriormente esta operación? Pues el resultado fue una amnesia anterograda, es decir, el paciente no podía formar nuevos recuerdos. Recordaba todo lo que le había pasado antes de la operación, pero no retenía los recuerdos posteriores. La peor parte: esto fue irreversible.

De todas formas, gracias a esta operación se demostró que hay áreas cerebrales encargadas específicamente de formar recuerdos (antes de esto se creía que todo el cerebro se encargaba de esto). Este caso contribuyó al avance de la ciencia y, sobre todo, al avance del conocimiento del cerebro.

Por otra parte, en su vida del día a día, Henry Molaison se encontraba con la situación de despertarse cada día y vivirlo como si fuera único. Podía contarle la misma historia a la misma persona varias veces, sin recordar que ya lo había hecho anteriormente y sin entender porque le causaba aburrimiento a su interlocutor. Cada día le visitaban los mismos profesionales médicos, los cuales tenían que volver a presentarse una vez tras otra porque Henry no les conocía, no recordaba sus caras ni ningún otro dato que le ayudara a relacionar a su pobre masa gris lo que estaba viendo.
Así, a partir del año 1953 en el que HM se sometió a esta operación experimental, se convirtió en el paciente más famoso de la historia de la neurociencia.

En 1962, los médicos realizaron otro experimento con Henry: le colocaron delante, sobre una mesa, un folio con una estrella dibujada y en vertical un espejo enfocando hacia él, en el que se veía reflejada la estrella, pero no le dejaban mirar a la estrella del folio sino a su reflejo, y le dieron un lápiz para que trazase su contorno en el propio folio. El experimento no era fácil, pero a fuerza de repetirlo muchas veces, nuestro paciente acabó ejecutándolo con facilidad, de forma motora (igual que cuando una persona no olvida como montar en bici aunque pase mucho tiempo).

Con la operación experimental se demostró que el hipocampo es esencial para poder generar recuerdos a largo plazo, y con este segundo experimento se confirmó que, además, que hay diferentes tipos de memoria: explicita (recordar datos, teléfonos, capilales), que es la que Molaison perdió y esta controlada por el hipocampo; y la implícita o de procedimientos motores (montar en bici, cortar el césped, tocar el piano) que reside en zonas cerebrales que nuestro paciente conservaba intactas (cerebelo y ganglios basales).

Henry Molaison murió en el año 2008, con 82 años, a causa de complicaciones pulmonares. Un año después se diseccionó su cerebro en la Universidad de California en San Diego, tras haberlo conservado a -40 ºC y del cual se sacaron unas 2.500 muestras de tejido para su análisis. Esta disección podría aclarar el misterio de como y donde se crean los recuerdos y como se recuperan.

Vía: ABC alabinbonban.